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La Serie Mundial del 2001
Memorable y muy especial
Los Cascabeles de Arizona, el equipo más joven en llegar a una Serie Mundial, encontró la fórmula para ponerle fin a la dinastía de los Yanquis de Nueva York, el equipo más tradicional y ganador de la historia del béisbol mayoritario
Por Juan Mercado
La Serie Mundial escenificada entre los Yanquis de Nueva York y los Cascabeles de Arizona entró en un lugar preferencial para los amantes del béisbol de las Grandes Ligas.
El dramatismo y las intrigas durante los nueve días de acción llevó la serie a ser reconocida por los principales analistas de ese evento en todo el mundo como la mejor en la historia de ese clásico de otoño, desplazando a otras muy recordadas, como fue la de 1975 entre los Rojos de Cincinnati y los Medias Rojas de Boston. Para los expertos, la pasada Serie Mundial fue considerada como fuera de serie...Y realmente lo fue.
Se resaltó bastante el hecho de que nunca en la historia de las Series Mundiales tres partidos se habían decidido con el último lanzamiento, tal y como sucedió en ésta en los juegos cuatro, cinco y siete.
Los Cascabeles de Arizona, el equipo más joven en llegar a una Serie Mundial, encontró la fórmula para ponerle fin a la dinastía de los Yanquis de Nueva York, el equipo más tradicional y ganador de la historia del béisbol mayoritario.
Los neoyorquinos, que estaban en su cuarta Serie Mundial consecutiva, vieron derrumbar su magnetismo en la novena entrada del juego número siete, en momentos en que marchaban delante en el marcador 2-1 y dependían de su estelar relevista Mariano Rivera, quien venía de preservar para ellos 23 triunfos consecutivos en la post temporada desde 1997.
Pero una rebelión sorpresiva de los bates de los Diamondbacks, pulverizó los deseos de los del Bronx y los miles de fanáticos que siguieron las incidencias del partido que se jugaba en el Bank One Ballpark de Arizona, vieron caer el legado de los Yanquis ante un conjunto de tan sólo cuatro años de existencia.
Los Cascabeles durante la serie dependieron de la excelente labor monticular de sus abridores, encabezados, como era de esperarse, por Randy Johnson, quien ganó tres partidos, y Curt Schilling, quien abrió tres juegos, luciendo imponente y llevándose una de las victorias. Ambos se convirtieron en los héroes de la Serie Mundial y de manera muy justa compartieron el premio de Jugador más Valioso. Además, hay que resaltar el excelente respaldo de sus compañeros de escuadra: Brian Anderson y el dominicano Miguel Batista, quienes aunque no obtuvieron victorias lanzaron bastante bien y maniataron los bates neoyorquinos.
En cambio, algunos de los lanzadores de Nueva York no mostraron su acostumbrado dominio. El siempre efectivo Andy Pettite en esta oportunidad no tuvo igual suerte y los bates de Arizona lo atacaron sin piedad y en nueve entradas le conectaron doce indiscutibles y le anotaron diez carreras limpias, en dos aperturas. Mike Mussina no sobrevivió la cuarta entrada del primer juego en Arizona, aunque se repuso en el quinto, cuando lanzó ocho entradas de cinco hits y dos carreras, con diez ponches propinados.
En fin, la derrota de Nueva York en la Serie Mundial llevará a su propietario, George Steimbrener, a realizar una transformación de ese conjunto para la próxima temporada, en la que no tendrán los servicios de los veteranos jardineros Paul O`Neill y David Justice, quienes anunciaron con anticipación su retirada de la actividad.
LOS VILLANOS
Los bateadores de los Yanquis tuvieron una actuación muy pobre, por lo que los lanzadores de Arizona se burlaron y los dominaron en todos los sentidos.
Durante la serie solamente pudieron anotar 14 carreras, mientras los de Arizona trajeron 37. En hits conectados se quedaron debajo en proporción de 65 a 42. Sus principales cañones fueron apagados desde el inicio de la justa. Derek Jeter finalizó con promedio de .148 (27-4), con una impulsada. El boricua Bernabé Williams .208 (20-5), con un remolque. El primer bate Chuck Knoblauch .056 (20-1), con una anotada. Tino Martínez .190 (21-4), tres impulsadas y una anotada. Scott Brosius .167 (28-4), con tres remolques y una anotada. David Justice .167 (10-2), con ocho ponches.
Dentro de los villanos de la contienda final están los nombres de Mariano Rivera, quien cometió un catastrófico error en el tiro después de un toque a sus manos que convertiría la jugada en una doble matanza en la novena entrada del juego siete. Ese fallo le permitió a Arizona regresar y quedarse con el campeonato.
Los Cascabeles tuvieron sus fracasos en los juegos cuatro y cinco, en los que se acercaron a solo un out para ganar. En esos juegos su relevista estelar, el coreano Byung-Hyun Kim, de 21 años de edad, no pudo preservar las ventajas de su equipo y le permitió jonrones a los bateadores de los Yanquis: Tino Martínez, en el juego cuatro, y posteriormente en la entrada número diez le concedió otro a Derek Jeter. Ambos después de dos outs.
La historia de ese partido se volvió a repetir al día siguiente, cuando Scott Brosius le desapareció la pelota del parque nuevamente a Kim. El dirigente de Arizona, Bob Brenly, fue muy criticado por repetir a Kim, después de lo sucedido el día anterior, en el cual también había sido censurado por haber sacado del juego cuatro a Schilling en momentos en que éste le manifestó su deseo de continuar en el mismo.
LOS HÉROES
Dentro de los héroes de Arizona hay que reconocer la gran labor de Jerry Colangelo, presidente del equipo, y Joe Garagiola Jr., gerente general, y al dominicano Junior Noboa, quienes desde la oficina central orquestaron ese grupo e hicieron una franquicia exitosa y de primer orden en tan sólo cuatro años. Además, la determinación de Randy Johnson y Curt Schilling, quienes se impusieron a los Yanquis y venían de combinarse en la temporada regular para darle 43 victorias al equipo de Arizona. También hay que resaltar la labor de soporte del jardinero Luis González, quien entre otras cosas conectó el hit de la victoria; el infielder Tony Womack, quien conectó el doble ante Mariano Rivera en el juego siete para empatar las acciones; los veteranos Mark Grace y Mike Morgan lograron materializar sus sueños de asistir a una Serie Mundial después de permanecer por más de 20 años en las Mayores. Los dominicanos estuvieron representados por Danny Bautista y Miguel Batista, quienes realizaron una estupenda labor a favor de los campeones y Alfonso Soriano, de los Yanquis, quien se consagró como un gran pelotero al desarrollar una gran serie, y hasta esa inolvidable novena entrada tenía el mérito de poder disputar el premio al Jugador más Valioso. En definitiva, la Serie Mundial del 2001 sirvió para fortalecer las fibras del béisbol de las Grandes Ligas y una muestra es que más de 40 millones de personas en todo el mundo pudieron disfrutar de las incidencias de ese magno evento.
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