El pánico retorna a Nueva York
Versiones preliminares indican que el vuelo 587 de American partió del Aeropuerto Kennedy, alrededor de las nueve de la mañana, y dos minutos después se fragmentó en el aire

El pánico vuelve a arropar a la ciudad de Nueva York. El vuelo 587 del Airbus A300 de American se precipitó a tempranas horas de la mañana del lunes 12 de noviembre, a dos minutos de despegar del Aeropuerto Kennedy, justo al cumplirse este día dos meses del atentado terrorista que derribó las históricas Torres Gemelas de esta gran urbe.
Este vuelo comercial cayó en plena vía, en la calle 129 con Newport, en Queens, con 246 pasajeros y nueve tripulantes a bordo, 175 de los cuales se presume eran dominicanos y unos 30 de nacionalidad italiana.
El Airbus es un tipo de avión que tiene capacidad para 260 pasajeros, mucho mayor que un Boing, y se utiliza en vuelos comerciales desde los años setenta. Sus principales rutas cubren a Centroamérica y la región del Caribe.
Versiones preliminares indican que el vuelo 587 partió del Aeropuerto Kennedy, alrededor de las nueve de la mañana, con una hora de retraso, y dos minutos después se fragmentó en el aire. Algunos testigos informaron a la prensa que vieron la aeronave encendiarse en el aire. Una de sus turbinas se habría desprendido provocando su precipitación sobre la vía.
Algunos expertos señalaron que este tipo de aviones puede desarrollar su vuelo faltándole una de sus turbinas. Pero se descartaba, en lo inmediato, cualquier acción terrorista.
Sin embargo, el contexto en que se produce este accidente aéreo se presenta como el principal obstáculo para hacer creíble la versión o informe técnico dando cuenta de que fallas técnicas provocaron el accidente.
SUSPENDEN TODOS LOS VUELOS
Inmediatamente se produjo el hecho, las autoridades norteamericanas suspendieron todos los vuelos posteriores al 587, de todas las líneas aéreas. Aquellos que al momento del accidente se encontraban en el aire, alrededor de 45 mil, fueron dirigidos a otros aeropuertos.
Este vuelo 587 de American partió hacia la República Dominicana, una isla caribeña de un poco más de siete millones de habitantes, con una colonia radicada en Nueva York de más de un millón de personas con residencia legal.
La temporada más alta de vuelos con pasajeros dominicanos procedentes de esta gran urbe se presenta precisamente en diciembre, en ocasión de la temporada navideña, cuando miles de dominicanos vacacionan en el país junto a sus familiares. El 11 de septiembre pasado Estados Unidos fue sacudido con el mayor atentado terrorista registrado en la historia de esa nación, cuando cuatro vuelos comerciales fueron tomados por activistas que se asegura pertenecen a la organización dirigida por Osama bin Laden y dirigidos a objetivos que representan los símbolos de Norteamérica.
Precisamente, pasadas las ocho de la mañana de aquel día, dos aeronaves que partieron del Aeropuerto Kennedy fueron víctimas del terrorismo, las que fueron estrelladas contra las Torres Gemelas. Más de 5 mil personas se calcula perdieron sus vidas en ese atentado. Una tercera aeronave hizo impacto en el edificio del Pentágono, en Washington, provocando daños materiales y pérdidas de vidas.
Un quinto avión cayó en Pensylvania, y se cree que estaba dirigido a estallar sobre la Casa Blanca, en Washington.
Estados Unidos ha acusado a Osama bin Laden de este atentado, y semanas después anunció el ataque aéreo sobre Afganistán, país dominado por los talibanes, protectores de Bin Laden.
Durante todo el mes de octubre Washington, aliado a Gran Bretaña, entre otras naciones europeas, ha mantenido un constante bombardeo sobre Afganistán.
A pocas horas de iniciado el contraataque norteamericano sobre esa nación de Asia, Bin Laden reiteró su inocencia del ataque terrorista del 11 de septiembre, pero advirtió a Estados Unidos que de continuar los bombardeos sobre Afganistán él respondería.
LA AMENAZA DE BIN LADEN
En una reciente reunión de las Naciones Unidas el presidente George W. Bush instó a los países de la ONU a asumir su responsabilidad en la lucha contra el terrorismo, al tiempo que Osama bin Laden amanezaba con recurrir a las armas nucleares y químicas y la oposición talibán afirmaba que estaba preparando su ofensiva contra Kabul.
Ya pasó el tiempo de la compasión y de exponer condolencias por los atentados del 11 de septiembre contra Estados Unidos, declaró Bush, en su primer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y agregó que ahora llegó la hora de la acción.
Estados Unidos, sin embargo, han estado a la espera de un próximo atentado terrorista dentro o fuera de su territorio, y mientras atacaba a Afganistán se verificaron varios casos de ántrax que mantienen en vilo a las autoridades norteamericanas. Aunque se descarta que se trate de una guerra química, lo cierto es que hasta el momento la bacteria ha sido difundida en territorio norteamericano a través de envíos de cartas.
Pero este reciente accidente aéreo, en el cual han perdido la vida unos 216 dominicanos, de un vuelo procedente de Nueva York, coloca a Estados Unidos en su punto de origen en la lucha contra el terrorismo, porque aunque se afirme que se trató de un accidente técnico la confianza en los vuelos aéreos continuará minada debido al pánico y el terror.