19 de Noviembre del 2001 • Edición número 1,229
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Sonia Pierre
“Yo he enseñado a mis hijos a amar
esta patria”

Sus denuncias en el extranjero han hecho que muchos se pregunten si esta mujer representa a los dominicanos o a los haitianos, pero ella se define como netamente dominicana, que aunque defiende sus orígenes no sabe nada de Haití y sólo siente un interés humano por las personas que viven en ese país



Por Petra Rondón

Con un acento netamente dominicano, específicamente el que utilizan las personas que nacieron en el Sur del país, Sonia Pierre responde cada una de las preguntas que le hacemos. Un poco pensativa, quizás, tratando de buscar las palabras exactas para no herir los sentimientos de muchas personas que en ocasiones han malinterpretado sus planteamientos.

Cada día es para ella un enfrentamiento con una dura realidad: la que tienen que enfrentar sus hijos cuando van a la escuela y los profesores les comentan que su madre está gastando dinero de más porque ellos son haitianos y al final ellos terminarán cortando caña. Sólo de pensar en el daño psicológico que este tipo de actitudes causa en niños que comienzan a formarse como personas es para ella una pista clara del alto grado de racismo que existe en la República Dominicana.

De padres haitianos, Sonia siente una especial admiración por su madre -que después de más de 40 años volvió a vivir a Haití por temor a las repatriaciones-, a quien considera una líder por naturaleza y una mujer de trabajo que levantó 12 hijos sin la ayuda de su padre, quien murió cuando ella tenía dos años.

[A]. ¿Qué tan marcado entiendes es el antihaitianismo en el país?

SP. Yo diría que tenemos un problema de racismo y un problema de antihaitianismo. Hay un racismo y hay un racismo antihaitiano, tenemos las dos situaciones y nos tropezamos con ellas desde la escuela porque tenemos una historia muy marcada. Lo viví cuando niña y lo sigo viviendo ahora con mis niños cada vez que vienen de la escuela y me dicen que los niños les dijeron haitianitos, que el haitiano no es gente, o cuando me dicen: yo fui al colmado y un señor me dio por la cabeza y me dijo maldito haitianito, o como me contaba el más pequeño cuando tenía nueve años, que venía de la escuela y había una de esas redadas que hacen los militares y uno de ellos le dice “piti gazó, espérame ahí”, los otros hermanitos corren y lo dejan, pero él no puede correr porque su mochila va muy llena, se para y el guardia le dice: “ahí está la camiona, te voy a decir tres trabalenguas, si tú los respondes bien entonces no te mando pa’ Haití…”. Entonces le dice: dí perejil, dí mercurio rojo y dí Charles de Caulle”. Cuando yo llego en la noche, él me dice: mami, mami, soy dominicano. Le digo: claro que tú eres dominicano; él me dice: no, no, me encontré un guardia que estaba llevándose gente para Haití y me dijo que yo era dominicano porque él me dijo que dijera tres trabalenguas y los dije. El niño empezó diciéndome que uno de los trabalenguas era perejil e inmediatamente yo perdí la noción del tiempo, porque para mí y para toda persona que se considere un ser humano tiene un sabor muy amargo, y que una gente use esa actitud con un niño es fuerte.

EL DÍA A DÍA CON SUS HIJOS

[A]. ¿Cómo enfrentas esas situaciones que se te presentan día a día con tus hijos?

SP. Cada vez que yo puedo tratar ese tema y trabajarlo con mis hijos y trabajar la autoestima, no sólo al interior de mi casa con mis hijos que son pequeños y se están formando como futuros ciudadanos, lo trabajo también en los grupos, porque la autoestima es algo importante que nos va a ayudar a superar situaciones que no son fáciles, ya que habría que vivir quince minutos bajo esta piel para saber si hay racismo o no, identificarse como una mujer negra y de origen haitiano para saber si existe racismo o no en República Dominicana. Pero yo como persona, primero, como ciudadana dominicana y como de origen haitiana siento la necesidad y el deseo de decir no sólo que existe, sino de ir haciendo cosas para ir cambiando, porque primero tenemos que aceptar que existe para poderlo corregir y de hecho sabemos que existe y lo sufre el dominicano pobre y negro, como lo sufre el haitiano pobre, ahora el haitiano lo sufre doble porque también existe el racismo antihaitiano, que muchas personas dicen que es por una situación histórica, pero yo siempre he dicho que en la historia no se dijo todo lo que se debió decir, habría que reescribir la historia.

[A]. ¿Todo lo que están viviendo tus hijos actualmente, lo viviste tú cuando eras estudiante?

SP. Claro. Pero en mi batey no fue tan fuerte, ahora se puede sentir alguna diferencia. En el batey Lechería, antiguo ingenio Catarey, había un sincretismo cultural y lingüístico. Mientras estuvimos ahí no había escuela, estábamos juntos niños de origen haitiano y dominicano, y una profesora, Estela, decidió darnos dos horas de clases por las tardes; primero empezamos debajo de una mata de jabilla, hasta que el CEA nos dio un cuarto de barracón y muchos años después hizo una escuela donde dan clases hasta cuarto curso, luego había que irse al pueblo. Sólo cuando salí de mi comunidad sentí el racismo de verdad, con mucha fuerza, choqué con un mundo nuevo, me di cuenta que mi apellido llamaba mucho la atención, mis trenzas, que me veían como una persona marciana, había rechazo, incluso de parte de algunos profesores, y cuando hablaban de la historia dominico-haitiana hacían ver que eran dos pueblos totalmente antagónicos, que era necesario vivir de espaldas y te hacían un análisis cuantitativo, yo salía horrorizada, llegaba a mi casa y le preguntaba a mi mamá ¿pero que horror fue que hicieron los haitianos aquí? Ella me decía que no creía que las cosas hubieran pasado así y me decía que estaba segura de que yo iba a indagar más adelante.

[A]. ¿A tus hijos, qué les enseñas de la historia dominico-haitiana?

SP. A mis hijos les enseño sobre todo a ser seres humanos, y que el ser humano está por encima de todas las cosas, les he trabajado mucho la autoestima, les he dicho de dónde venimos nosotros, de dónde viene la raza negra. Pero sobre todo les enseño a respetar la vida humana, que como ciudadanos, como personas, ellos tienen deberes, derechos, yo he trabajado con ellos muchísimo, ellos me hacen anécdotas y me dicen porqué lo principal no es el color de la piel. Con las hembras hemos tenido que trabajar mucho la autoestima, porque aquí se ha vendido un modelo de belleza.

[A]. ¿Eres dominicana?

SP. Eso creo… Nací en la maternidad de Villa Altagracia.

LO DOMINICO HAITIANO

[A]. Entonces, ¿qué podemos entender por el término dominico-haitiano?

SP. El dominico-haitiano yo diría que es un tema político, porque sabemos que no hay una raza dominico-haitiana, sería más bien un término político. Sabemos que existen dominicanos de ascendencia haitiana, como existen dominicanos o americanos de ascendencia dominicana. Existe el derecho a ser o no dominicano porque hayas nacido, porque hayas vivido toda tu vida en este territorio, pero yo entiendo que es una forma política, con todo el problema del rechazo y de la persona no querer, a veces tenemos problemas graves. Encontrarás cantidad de dominicanos de ascendencia haitiana que no se asumen como de ascendencia haitiana, como también encontrarás en Estados Unidos algunos niños dominicanos que no se asumen como hijos de dominicanos, quizás porque escucharon hablar mal de los dominicanos. Todavía hay personas que les dicen a los niños que los haitianos comen gente, y los que tienen ascendencia haitiana reniegan de ella, entonces había que trabajar esa parte. Es un término político y un poco de rescate de valores que se dejaban atrás y que era necesario recoger, pero para un dominicano de origen haitiano no es difícil saber si es dominicano o no. Yo nunca me he pasado una Navidad fuera de República Dominicana y las veces que he estado a punto de hacerlo he estado el 24 a las 12:00 del mediodía en mi casa. Yo pienso que culturalmente cuando uno nace aquí, aunque nos han negado participar socialmente, hay costumbres que se adquieren y se viven.

[A]. En República Dominicana hay racismo… ¿pero los haitianos no tienen racismo en contra de los dominicanos?

SP. Es posible, por eso yo te decía que si hay un país donde no hay racismo me gustaría vivir ahí. En Haití hay racismo, hay un racismo fuerte, bien fuerte, de los llamados mulatos contra la población en general que es negra, que son un puñito que viven en el Sur de Haití, o la élite, que son terriblemente racistas.

[A]. Tus hijos son dominicanos, ¿en el caso hipotético de que se produjese una guerra los enviarías a defender a la República Dominicana?

SP. Esta es su Patria y yo les he enseñado a amar esta Patria, a amar sobre todo a la gente, porque para yo ser nacionalista primero tengo que ser ciudadana, porque el país no existe sin el ciudadano, entonces lo mejor es cuando tú te paras con orgullo y dices yo como ciudadana aporté. Las guerras no me gustan, porque las guerras siempre toman víctimas y las víctimas siempre son los pobres y los más desposeídos porque siempre los que tienen dinero son los primeros que alzan el vuelo. A mí no me gusta hablar de guerra, no me gustan las guerras, pero cuando hay que defender mi país yo lo defiendo, ahora cuando tengo que decir las cosas negativas, las digo aquí y dondequiera. He ido a conferencias donde han ido otras mujeres que no tienen nada que ver con el origen haitiano, porque el problema no es que lo diga, aquí existe un movimiento de mujeres negras y no vamos a discutir si somos blancas, vamos a discutir los problemas que enfrentamos como mujeres negras en esta sociedad, pero tal vez ellas no tengan el apellido Pierre, entonces no suena duro cuando ellas hacen denuncias en un evento internacional, porque hemos participado iguales y han dicho lo mismo que yo, hemos discutido y buscado alternativas juntas, hemos participado en plataformas, somos miembras del Movimiento por la Identidad de las Mujeres negras afrocaribeñas y afrolatinoamericanas, somos militantes y pertenecemos a cantidades de movimientos de mujeres de ascendencia de origen africano, trabajamos porque las mujeres negras participemos en igualdad de condiciones, y cuando hemos tenido que juntarnos a las blancas para trabajar el asunto de género y los derechos de la mujer de manera global hemos dicho frente a las blancas que hay discriminación.

El problema está dondequiera, dentro del círculo de mujeres de los movimientos feministas también las negras nos hemos quejado contra el movimiento, que también nos excluyen, porque siempre las negras somos las más pobres y las que menos oportunidades tenemos… Es decir, que nosotras hemos tenido, como mujeres negras, que echar el pleito en diferentes ángulos, pero cuando hemos tenido que participar en el exterior yo lo he hecho representando a República Dominicana, no he ido a participar como Haití, yo de Haití no sé nada, el interés que tengo es un interés humano, como ser humano que siento por cualquier otro ser humano.

EL ARTÍCULO 11

[A]. ¿Qué piensa de la propuesta de reforma constitucional en la que se plantea que los hijos de inmigrantes no son dominicanos?

SP. En este momento tenemos una Constitución que dice que todo el que nace en el país es dominicano, si la modifican y cambian el artículo 11, pues bien, lo que no puede ser la ley es retroactiva, antes tendrían que resolver ese problema que tenemos ahí, que está ahí. Antes que plantearse nuevas alternativas tendrían que terminar con este problema, porque la ley no puede ser retroactiva.

Tenemos una dificultad, tenemos miles de personas que según la Constitución actual son dominicanos y no están registrados, no tienen papeles, no pueden ir a la escuela, porque tampoco el acuerdo que hubo con la vicepresidenta y secretaría de Educación fue una resolución, y recientemente Morel Cerda, cuando le preguntaron sobre los hijos de inmigrantes haitianos, dijo que si los padres son ilegales no se les puede dar documentos, pero la Constitución es clara, por más que traten de interpretarla.

Una de las situaciones que estamos enfrentando es que cuando las mujeres inmigrantes o dominicanas de ascendencia haitiana dan a luz en un hospital no les dan el certificado de nacimiento del niño, la razón que da el médico es que tienen orden estricta de la Junta Central Electoral de no dar ese documento a personas de origen haitiano o inmigrante haitiano ilegal, cuando ese es un documento que le toca a la madre, porque si ella sale y la acusan de haberse robado ese niño, cómo lo va a demostrar, o lo inverso, si le roban el niño, que desaparezca como han desaparecido en los hospitales…ese es un documento personal. No sé si son medidas o estupideces, porque aquí se les ha negado el documento a padres de origen haitiano con cédula de tercera y segunda generación, como el caso de dos niñas cuyas abuelas nacieron en el país y a sus madres con sus cédulas les dijeron que no y tuvimos ese caso cuatro años ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

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