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La reforma policial
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La sociedad dominicana reclama una profunda reforma a la Policía Nacional. Aunque aún nos falta un largo camino por recorrer, el país ha logrado avanzar en cuanto al fortalecimiento de la democracia se refiere. Por consiguiente, no podemos permitirnos el tener un cuerpo represivo que actúa como si viviéramos en un estado de sitio o en medio de una dictadura.
La Policía Nacional no ha avanzado en la misma medida que lo ha hecho la sociedad. Muchos de sus agentes se creen que están por encima de las leyes, y lo peor del caso es que en ocasiones pareciera que tienen razón.
La escalofriante suma de 170 civiles muertos en lo que va del año no deja lugar a duda de que algo no funciona correctamente. Los intercambios de disparos se han convertido en una macabra ejecución de la pena de muerte. En muchas ocasiones la Policía se ha quejado de que los delincuentes salen de la cárcel con mucha facilidad y culpan de eso a miembros del Poder Judicial. Es probable que tenga razón, pero eso no le da la potestad de tomar la Ley en sus manos, como tampoco se la da a ningún ciudadano.
Los agentes policiales tienen que regirse por el ordenamiento jurídico, ya que la razón de ser del cuerpo del orden es auxiliar a la justicia para hacer cumplir la Ley y preservar el orden público.
El propio jefe de la Policía, general Pedro de Jesús Candelier, ha reconocido que la institución debe modernizarse porque su estructura fue creada para auxiliar a una dictadura en su tarea de doblegar a sus opositores y eliminar cualquier tipo de disidencia. Por lo tanto, la reforma policial es inaplazable. Nuestro Congreso Nacional no puede detener el proceso porque unos cuantos generales se resistan a que se les eliminen privilegios, como el de tener una jurisdicción especial para que sean juzgados los agentes que cometan delitos comunes.
También la Suprema Corte de Justicia está en el deber de pronunciarse en torno a la instancia sometida a ese tribunal para que dictamine sobre la constitucionalidad o no de los tribunales policiales.
Si la sociedad, en sentido general, reclama una reforma a la Policía Nacional, entonces hay que por lo menos discutirla ampliamente.
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