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Nueva Isabela
Una bellísima intervención comunitaria
El Departamento de Vivienda de los Estados Unidos desarrolla una labor impresionante en esa comunidad. No menos de 400 familias se benefician del proyecto, directa o indirectamente, con una inversión de apenas siete millones de pesos

Por Pedro Canó
Acostumbrados a las abultadas sumas que invierte el Estado en la ejecución de proyectos de obras públicas, resulta difícil asimilar que se puede hacer tanto con tan poco.
La rehabilitación de una placita en la zona colonial, que se llevó a cabo hace unos 8 años, tuvo el mismo costo general que tiene la intervención comunitaria en El Timbeque de Nueva Isabela, en Los Guaricanos.
Doscientos mil dólares han sido suficientes para reubicar momentáneamente y construir viviendas económicas de concreto para treinta familias, cuyos miembros forman parte de las brigadas de construcción al tiempo que han participado a lo largo de toda la intervención, que también incluye saneamiento ambiental, a partir de la instalación de un sistema sanitario con planta de tratamiento de aguas negras, plaza pública y rescate de cañadas. El desarrollo del proyecto también supuso el dragado del arroyo Yaguaza, afluente del río Isabela.
Los recursos para tal intervención proceden de un fondo especial del Departamento de Vivienda de los Estados Unidos HUD, por sus siglas en inglés- destinado a asistir a los afectados por el huracán Georges. La fiscalización última de estos recursos, que son manejados por el Grupo de Desarrollo Comunitario Nueva Isabela, con la ayuda de CI-Vivienda, una organización de la sociedad civil, la realiza la oficina local del HUD, bajo la dirección de Ricardo Merlo, quien parte de la premisa de que para ejecutar proyectos de desarrollo hace falta el concurso del sector público y el sector privado y, a partir de ésta, ha logrado articular una red de colaboraciones que ha demostrado eficiencia. No solicitamos donaciones, pues si la ejecución depende de donaciones, entonces no es fácilmente replicable, dijo Merlo.
LAS COMPONENTES DEL PROJECTO
El proyecto fue concebido de manera cuidadosa, explica Ricardo Merlo, a partir de rigurosos estudios sociales, ambientales, topográficos y de situación de la comunidad. Se habían escogido varias comunidades y entre varias se seleccionó ésta, por una serie de razones, dice.
Una componente de saneamiento ambiental, primer paso obligado, es el eje del proyecto. Había una cañada que era foco de contaminación y que multiplicaba las condiciones y el aspecto de hacinamiento en todo el entorno. Fue lo primero que corregimos, afirma mientras muestra las fotos del antes sobre una taza de café. En la comodidad de una oficina, la in troducción del proyecto discurre rápidamente.
Hay también una componente sanitaria, que consiste en la instalación de todo un sistema de cañerías, desagüe y alcantarillado que desemboca en una planta de tratamiento de aguas negras que servirá a no menos de 400 familias, incluso fuera del área de intervención de la componente habitacional, mientras muestra los planos del proyecto.
La parte habitacional procura, en lo inmediato el tiempo de ejecución del proyecto inicial es corto-, dotar de casa digna, habitable y segura a 30 familias afectadas por el huracán y que habitan zonas degradadas, al tiempo que consta de un capítulo de ayuda para la adecuación de viviendas existentes sobre la base de la facilitación de recursos y mano de obra incluida la del propietario- a los fines de mejorar la calidad de viviendas en mejor estado.
LA VISITA AL LUGAR
Cobijado de la lluvia bajo una pieza de lona, Luis Pimentel, arquitecto encargado de la ejecución, señala hacia una de las brigadas que trabaja, aun con aguacero, en la preparación de terrenos para completar el sistema de alcantarillado y explica, a los beneficiarios se les exige que trabajen en el proyecto para así garantizar la cohesión del grupo comunitario y reducir costos. La reducción no es tan sustancial, pero sí el provecho que la comunidad extrae del trabajo hombro con hombro en pos de un fin común.
Varios grupos de hombres, algunos obreros pagados, se aplican a ejecutar diversas tareas, sea en la terminación de casas de uno y dos niveles, sea en el sistema sanitario o en la provisión de materiales de construcción que los suplidores depositan en lo alto de la colina y deben bajar hasta el sitio de labores.
Una mezcladora ruge y a su derredor se aglutina un grupo de trabajo que monta los pisos de una unidad de dos niveles.
Dada la alta densidad de población, explican Merlo y Pimentel, hubo que trabajar a dos niveles en parte de las viviendas, pues había que desocupar terreno para crear la placita que congregará a los moradores una vez terminado el proyecto. El lugar donde estará la plaza, ese espacio público que da vida a la comunidad y que, por razón de la forma en que han sido pobladas, no existe en la mayoría de las zonas degradadas, antes era un conglomerado de casitas de latón y cartones.
Estela Hernández, representante de CI-Vivienda, asegura que la construcción avanza a tiempo; se entregará en diciembre, como está previsto, asegura. Nos encontramos en una oficina de la comunidad, alojada en una de las casas en construcción, que sirve como centro administrativo del proyecto y desde donde desarrollan sus labores los dirigentes comunitarios encargados de dar seguimiento al proyecto.
Antolín Constanza y Amilca Abreu se dedican a llevar la información contable y los registros de horarios y labores de cada uno de los beneficiarios. Sólo quien realice las tareas asignadas será beneficiado, pues quien no trabaje, no cosechará, dictan. De esa manera se aseguran de que el sudor de la comunidad toda sirva para afirmar la mezcla con que se construye este sueño.
QUIéNES SON LOS BENEFICIARIOS
Mafí se gana la vida burreando en el mercado, es decir, cargando sacos por monedas desde las cuatro de la madrugada en el Mercado Nuevo. A las diez de la mañana, terminadas las tareas que le dan sustento, se suma a una de las brigadas que levantan los muros, que empañetan, que limpian y hacen mezcla. Está contento, afirma, voy a tener casa y mi barrio va a ser más bonito.
La mayoría de los propietarios son chiriperos, no ganan mucho, apenas lo necesario para mal reproducir sus fuerzas. Las propietarias, por su parte, pues la mayoría de las familias del sector tienen a una mujer como cabeza, se dedican a tareas diversas, desde atender conucos improvisados hasta lavar y planchar.
Yo no, afirma Mafí, yo atiendo a mi familia.
Un plan con miras al futuro
Para que este plan sea autosostenible hemos partido de la adecuación de un programa general a la realidad nacional dominicana y, en particular, de la realidad de esta comunidad, acota Merlo.
No podemos, explica, depender de donaciones, ni podemos regalar los recursos. Cada beneficiario recibe, en efecto, una suma como donación, mientras que queda adeudando otra parte a la comunidad organizada. Las cuotas que cada propietario deberá pagar no será superior a los doscientos pesos mensuales durante cuatro años, para totalizar RD$9,600.
Esta es una cuota cómoda que, además, sirve para brindar la oportunidad de proyectarse hacia el futuro a gente que, hasta hace unos meses, no tenía uno.
La intervención de la comunidad organizada es determinante, pues lo fondos adeudados se irán reinvirtiendo desde la comunidad para mantener el plan de viviendas, con la posibilidad de recurrir al sector privado para lograr financiamiento, pues ya tendrán fondos como contrapartida y serán propietarios formales esto es, sujeto de crédito- pues el Consejo Estatal del Azúcar, propietario de esas tierras, ha dispuesto la titulación de todos los beneficiarios.
El proyecto tiene una parte humana que es invaluable, se incorpora a la sociedad formal a quienes han vivido y viven aún en la informalidad, se les dignifica y se fomenta su capacidad de iniciativa asignándoles responsabilidades. Además, se opone a los planes para desarraigar el barrio, pues esto implica un gran costo social, destruye la comunidad, los vínculos y resulta más costoso. Este plan es un ejemplo y un espejo, es desarrollo desde adentro concluye Merlo.
QUIéNES COLABORAN CON EL PROJECTO
Privados Públicos
GMR Oficina de la Ciudad Despacho de la Primera Dama
CI-Vivienda Secretaría de Estado de Obras Públicas
Bloques Khoury Consejo Estatal del Azúcar
CEMEX Dominicana Comisión Presidencial para el Desarrollo Barrial
Metaldom Asociación Dominicana de Mitigación de Desastres
Ferretería Haché
Pinturas Popular
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