El contraataque de Estados Unidos

Las fuerzas aliadas de EE.UU. y Gran Bretaña bombardearon varios puntos clave y campos de entrenamientos militares de Bin Laden en Afganistán
Por Angel Barriuso
El once de septiembre pasado el terror se apoderó de los Estados Unidos cuando vio derrumbarse, ante la mirada impotente del ciudadano y el poder norteamericano, las Torres Gemelas de Nueva York al caer sobre ellas dos aviones, uno tras otro, con algunos minutos de diferencia.
El pentágono, en Washington, también sufrió el impacto de otro avión comercial. En total fueron cuatro las aeronaves comerciales que impactaron sobre objetivos específicos, excepto el que cayó en Pennsylvania, en la mayor demostración de la capacidad operativa del terrorismo internacional.
Sin pensarlo dos veces, la Casa Blanca y el Congreso acusaron a Osma bin Laden, líder de una agrupación denominada La Base en español y con asiento en Afganistán. Bin Laden es un producto de la inteligencia norteamericana cuando ésta luchaba contra la disuelta URSS, la que mantenía un gobierno marxista en Afganistán.
Estados Unidos juró ante su nación y el mundo que no se quedaría con el golpe dado en su cara imperial, y más que el golpe se lo asestaron en su propia casa. Y en efecto, desde el once de septiembre el gobierno de George W. Bush inició una ofensiva diplomática y de inteligencia militar sobre una estrategia bien clara: desmontar el poder alcanzado por Osama bin Laden y su organización Al Qaeda.
A poco del inicio del otoño en Norteamérica y el invierno crudo y cruel en Afganistán y zonas aledañas, Estados Unidos destapó su ofensiva militar y política, sorprendiendo a la opinión pública internacional no así a sus aliados-- bombardeando puntos focales de ese país de Asia.
No se trata, ahora, de un bombardeo masivo e indiscriminado sobre Afganistán. Fuentes militares en Washington revelaron que es una táctica militar distinta a la aplicada en los noventa durante la Guerra del Golfo, dirigida precisamente por George Bush, padre del actual Presidente norteamericano.
Mediante la localización vía satélite de bases y puntos militares estratégicos de los Talibán, protectores confesos de Osama bin Laden y La Base, Estados Unidos decidió atacar en la noche del siete de octubre, domingo en la tarde para Occidente. Utilizó para esto territorios de aliados, y actuando conjuntamente con Gran Bretaña lanzaron misiles teledirigidos, calificados de super-inteligentes, para debilitar determinadas posiciones militares previamente estudiadas.
Confiados en el control aéreo y territorial de Afganistán, el próximo paso será la ocupación militar del país. Probablemente no encuentren al hombre más buscado, pero es obvio que se habrá picado suficiente cerca de Osama bin Laden, y aunque no sea atrapado en lo inmediato Estados Unidos pondrá en marcha su plan político.
EL PLAN POLÍTICO
¿En qué consiste este plan político? Todo cuanto se ha dicho es que Estados Unidos se plantea la reorganización de las fuerzas políticas en aquel territorio que en cierta ocasión fue parte del poder de la antigua URSS.
Una vez ocupado el territorio de este país que hace frontera con Pakistán e Irán, entre otras naciones, la coalición (EE.UU. y Gran Bretaña) se ha planteado el desarrollo del siguiente esquema:
A) Eliminación de los Talibán.
B) Desarticulación del grupo de Bin Laden.
C) Reestructuración de nuevas fuerzas políticas locales.
D) Llevar al poder una nueva fuerza política local.
E) La revalorización de los aliados más estratégicos.
El plan contempla que Estados Unidos y Gran Bretaña se apoyen en las fuerzas políticas locales, apareciendo sólo detrás del telón a fin de evitar, tal como plantea el maquiavelismo, la repulsión inmediata de los afganos.
Para tal fin, estarían reclutando figuras potables exiliados en Francia y otras naciones de Europa para desarrollar el plan político inmediato.
Con miras a mantener la población a favor de los cambios que se avecinan, Estados Unidos también se propone seguir repartiendo alimentos y medicinas para los afganos.
LA ADVERTENCIA DE BIN LADEN
El presidente George W. Bush habló el domingo, informando a la nación norteamericana que siguiendo órdenes mías, las Fuerzas Armadas estadounidenses han comenzado los ataques contra los campos de entrenamiento de terroristas de Al Qaeda y contra las instalaciones militares del régimen Talibán en Afganistán.
Expresó que se trata de acciones cuidadosamente seleccionadas, destinadas a impedir el uso de Afganistán como base de operaciones terroristas y para atacar la capacidad militar del régimen Talibán.
Estamos unidos en esta operación con nuestro fiel amigo, el Reino Unido. Otros amigos cercanos, incluyendo a Canadá, Australia, Alemania y Francia han desplegado fuerzas según la operación se desarrolla, dijo en su discurso el mandatario estadounidense.
Y añadió que más de 40 países de Oriente Medio, Africa, Europa y Asia han garantizado la apertura de su espacio aéreo para el tránsito y aterrizaje de los aviones.
Cabe señalar que durante todo el mes de septiembre Estados Unidos inició investigaciones internas y montó un operativo de seguridad doméstica. Hacia lo externo logró que sus aliados montaran un dispositivo nunca visto de investigación y apresamiento de figuras supuestamente vinculadas a Osama bin Laden.
Pero Bin Laden tampoco perdió tiempo, y el domingo mientras Afganistán recibía el bombardeo-- emitió una declaración grabada que reprodujo todo el mundo, en la cual juró que América no tendrá paz hasta que no la tenga Palestina, y que ha llegado la hora para los humillados de rebelarse contra los infieles.
Juro por Dios que América no tendrá seguridad hasta que no la haya en Palestina y hasta que todos los ejércitos occidentales ateos no se marchen de las tierras santas, afirmó Bin Laden. Y siguió: He aquí América golpeada por Alá en su punto más vulnerable, destruyendo gracias a Dios sus edificios más prestigiosos, refiriéndose obviamente a los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono, en Washington, el 11 de septiembre pasado.
Debemos agradecer a Dios que América haya padecido lo que es sólo una ínfima parte de lo que nosotros padecemos desde hace decenas de años. Nuestra nación sufre desde hace más de 80 años esta humillación, matan a sus hijos y corre su sangre, agreden sin motivo sus lugares sagrados, dijo Bin Laden.