Se estrena en la Sala Ravelo del Teatro Nacional
Alerta Roja
La obra llama la atención del público, especialmente los jóvenes, sobre la realidad del Sida
Por Augusto Socías
Crear conciencia en la juventud respecto del peligro que representa el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) es el mensaje de la obra "Alerta Roja", protagonizada por su autora Elizabeth Ovalle y que se estrena este jueves en la Sala Ravelo del Teatro Nacional.
"No pretendemos arengar ni mucho menos llevar discursos con el montaje; sí queremos llamar la atención del público, específicamente de los jóvenes, sobre la realidad que entraña el Sida, afirmó Ovalle.
Ella encarna los tres personajes de la pieza dirigida por el experimentado Basilio Nova. La califica como jocosa y divertida.
"Básicamente es una comedia que tiene por finalidad dejar reflexión entre quienes la vean sobre un problema que muchos no valoran en su justa dimensión; entiendo que la gente no se da cuenta de lo que está a su alrededor", puntualizó.
La actriz y dramaturga dijo que por haber vivido la experiencia de amistades afectadas de dicha enfermedad, entre éstos colegas de profesión, "me motivé en enfocar el tema".
Para escribir la pieza se vinculó con personas que pudieran relatarle vivencias y anécdotas, "para lograr un texto ajustado a la realidad y vivirlo a través de los personajes que caracterizo".
Con uno de los personajes, La campesina, Elizabeth Ovalle dijo sentirse identificada, por ser del Cibao y "el hecho de estar relacionada con personas que padecieron el Sida, lo que me tocó de cerca".
"El estar identificada con lo que hago me permite desarrollar mejor el trabajo; por demás, la obra transcurre entre diversión y realidad; creo que los que asistan no se sentirán aburridos en ningún momento", enfatizó.
"Alerta Roja" se basa en tres historias de igual número de mujeres, cargadas de alegría, tristeza y jocosidades.
La primera trata de una joven educada con lujos y comodidades que decidió vivir sola, terminando enredada con un hombre casado infectado del Sida, que la contagia y deja embarazada. El fallece y ella explica su profunda reflexión, se llena de energía para continuar viviendo, estudiando y trabajando.
La segunda presenta a una prostituta que desde su niñez ejerce el denominado "oficio" más antiguo y narra lo que ha sido su vida desde que su padre la abandonó al morir su madre. Con movimientos atrevidos, bailes y canciones, el personaje interactúa con el público al tiempo que confiesa su padecimiento, finalizando como inicia: con música y alegría.
La tercera se refiere a una campesina cibaeña que sufre las infidelidades de su marido, quien ha llevado a la casa el Sida, enfermedad que adquiere en sus correrías mundanas. Embarazada, y no obstante la grave enfermedad, la campesina conserva la alegría de vivir.