8 de Octubre de 2001 • Edición número 1,223
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El incendio forestal en Pelempito
pone en peligro a los bosques de la Sierra del Bahoruco

El fuego se desató el sábado 22 y días después continuaba, a pesar de los esfuerzos de las Fuerzas Armadas y distintos departamentos oficiales


Por Santiago Estrella Veloz

La floresta nacional acaba de recibir un golpe prácticamente irreparable con el enorme incendio forestal en la Sierra del Bahoruco, en el Suroeste del país, donde recientemente fueran inauguradas las vías de acceso y un centro de visitantes en el Hoyo de Pelempito, una maravilla de la naturaleza única en las Antillas.

La Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales dejó abierta la posibilidad de que el incendio fuera provocado, pues aunque la sequía contribuye en forma natural con el frote constante de los pinos, la región donde ocurrió el siniestro es excepcionalmente húmeda.

La altitud del Parque Nacional Sierra del Bahoruco determina variaciones climáticas que contrastan fuertemente y crean una amplia gama de nichos ecológicos, que van desde el bosque seco hasta los bosques nublados, bosques latifoliados mixtos, sabanas de pinos, pinares y bosques semihúmedos. La vegetación predominante en este parque a partir de los 1,800 metros de altura es de pinos.

El incendio se desató el sábado 22 y días después continuaba, a pesar de que las Fuerzas Armadas y distintos departamentos oficiales movilizaron cientos de hombres y equipos para abrir trochas, una de las alternativas para evitar que el fuego se extendiera.

Sin embargo, los fuertes vientos propagaron las llamas a tal punto que el fin de semana pasado expertos forestales calculaban que habían sido afectadas más de 3,000 tareas de bosques en la Reserva Científica del Aceitillar, extendiéndose hacia la zona de Pelempito.

Los bosques húmedos latifoliados, muy húmedos y los de ladera media del Parque Nacional Sierra del Bahoruco presentan una rica variedad florística. Esa diversidad la componen alrededor de 1,439 especies vasculares, que representan el 26 por ciento de la flora de la isla. Unas 439 son endémicas de la sierra.

Hay 32 especies de orquídeas endémicas de la Sierra, que representan el 52 por ciento de las existentes en el país.

ESPECIES ENDÉMICAS
La parte oriental del Bahoruco cuenta además con un bosque rico en especies endémicas de esa zona en particular. La fauna asociada a las diferentes formaciones vegetales de la Sierra del Bahoruco es un muy diversa y presenta un alto endemismo. Se han reportado 21 especies de anfibios, 96 especies y subespecies de reptiles y 17 especies de mamíferos, que incluyen especies exclusivas de esa zona.

La diversidad de aves es extraordinaria. Se han reportado 108 especies, de las cuales una está clasificada en “peligro crítico” y otras cuatro “en peligro de extinción”, de acuerdo a un listado rojo de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza.

La Sierra del Bahoruco es el único lugar de la República Dominicana donde es posible ver 26 de las 27 especies endémicas de aves de la isla, lo cual pone de manifiesto el alto valor turístico de la zona, especialmente para los observadores de aves. Hay allí ciguas de alas blancas, papagayos de picos cruzados, zorzales La Selle, cotorras, pericos, chui-chuís, barrancolíes y los llamados diablotines, además de otras especies bellísimas y de extraordinaria importancia ornitológica.

La Sierra del Bahoruco está despoblada, pues su relieve es abrupto. No tiene aguas superficiales, su suelo es rocoso y no es apto para cultivos. La montaña de mayor altura en el lado dominicano —pues se extiende hasta Haití— es la Loma del Toro, próxima a la frontera, que tiene una altura de 2,367 metros.

En el lado haitiano, donde la Sierra es conocida como Massif de la Selle, la montaña más alta es el Pico de la Selle, con una altura de 2,680 metros, lo que le concede el mérito de ser la montaña más alta de la cadena.

La Sierra tiene una longitud aproximada de 70 kilómetros del lado dominicano, con una cobertura de unos 2,400 kilómetros dentro de las provincias Independencia, Pedernales y Barahona.

EL HOYO DE PELEMPITO
El llamado Hoyo de Pelempito es un singular fenómeno natural, resultado de varias fallas geológicas y del hundimiento de un inmenso banco de corales emergido del océano. Científicos que lo conocen creen que en su fondo pudo haber existido algún lago ya extinto en antiguas edades geológicas. El doctor Frank Moya Pons, actual secretario de Estado de Medio Ambiente y uno de los gestores de las facilidades existentes para llegar al sitio, dijo que el hoyo tiene una forma triangular de 2.5 kilómetros de ancho por siete de largo. El fondo se encuentra a 348 metros sobre el nivel del mar, en tanto que los bordes más altos de las montañas circundantes sobrepasan los 1,800 metros de altura, lo que indica una depresión de más de 1,500 metros de profundidad.

El fondo tiene una superficie de 10.28 kilómetros cuadrados, mientras que la cuenca tiene un área total de 177 kilómetros cuadrados.

El centro de visitantes, recientemente inaugurado, está ubicado en uno de los bordes intermedios, a una altura de 1,165 metros (más alto que Constanza), siendo la distancia vertical desde ese punto al fondo del hoyo de más de 700 metros.

Es por esa razón que la vegetación del fondo luce tan uniforme a simple vista y hace creer al visitante que es una pradera de hierba, cuando en realidad es un bosque de árboles muy denso.

Moya Pons describe el lugar “como un santuario para gozar de la naturaleza en silencio interior, un sitio de contemplación y reflexión, un lugar de comunión con la grandiosa obra de Dios, nuestro Señor”.

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