24 de Septiembre de 2001 • Edición número 1,221
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Rafael Peralta Romero
¡Que viva ese monopolio!


Pudiera dedicar esta columna a comentar la horrorosa tragedia con la que mentes y manos criminales aterraron el mundo el martes 11. O externar mi parecer sobre la situación originada por la rebeldía del doctor Leonel Fernández ante los requerimientos de la justicia. Pero no. He optado por otro asunto.

A finales del mes de agosto, los diarios dominicanos publicaron una de las mejores noticias de estos tiempos. El Caribe fue el diario que le dedicó mayor despliegue. El martes 28 de agosto ese periódico dedicó la portada de su sección Intereses al asunto al que quiero referirme.

“El Gobierno es acusado de fomentar el monopolio en la enseñanza de la informática”. Ese fue el título a ocho columnas. Un subtítulo agregaba que la “La Asociación Nacional de Empresas de Informática pronostica la quiebra de parte de sus afiliados y espera que el Presidente responda a la segunda solicitud de audiencia que le han hecho".

¿No les parece una buena noticia? Los dueños de centros privados de enseñanza de la informática están considerando que el Gobierno les afecta sus intereses. ¿Saben por qué? Porque un organismo sustentado por el Estado, el Instituto Audiovisual de Informática, está impartiendo cursos con reales facilidades de pago.

Son conocidas y justificadas las críticas que se formulan al Estado dominicano por el incumplimiento de responsabilidades fundamentales y la falta de atención a la población en asuntos tales como salud y educación. El crecimiento de la educación privada es producto de esa irresponsabilidad estatal, ayudada por el descrédito en que algunos agentes de agitación han sumergido a las instituciones oficiales.

Un comunicado publicado en espacio pagado por los preocupados dueños de empresas de informática resalta los planteamientos incluidos en el reportaje de El Caribe. A ello se unieron otras publicaciones dirigidas a cuestionar el trabajo del Gobierno en el aspecto señalado.

“Consideramos preocupante la aplicación de un mega proyecto de enseñanza de la informática de tal magnitud, el cual representa una inversión de US$100,000,000.00 millones de dólares, equivalentes a RD$1,700,000.00 millones de pesos, los cuales serían financiados con fondos del Estado...”. Eso dice en uno de sus párrafos el comunicado publicado en El Nacional.

Lo firman doce nombres de escuelas e institutos que se dedican a la formación de técnicos medios en informática. Ellos defienden su interés particular porque sienten que un programa denominado “Informática para todos”, que patrocina el Gobierno, les quita clientes.
Mediante este programa,cerca de tres mil personas, mayormente de sectores marginales, han recibido formación técnica por una leve paga. Los propios quejosos han declarado que “Esta institución se propone ofrecer millares de becas para la enseñanza de la informática, de las cuales el estudiante pagaría sólo 500 pesos”.

El IADI, el instituto que ha puesto a rezongar al grupo de dueños de empresas informáticas, cuenta con cinco centros funcionando en barrios de la capital, equipados con veintitrés laboratorios y otros equipos. Actualmente tiene capacidad para alojar más de 3,000 estudiantes.

La institución se prepara para abrir nuevos locales, tanto en la Capital como en ciudades y pueblos del interior, para dar oportunidad a miles de personas que quieren mejorar sus conocimientos para con ello ponerse en mejores condiciones de servir a la sociedad.

Desde su inicio, el gobierno de Hipólito Mejía declaró a la educación como una de sus cuatro prioridades. Hasta ahora nadie ha podido cuestionar la eficacia del trabajo en la transformación y mejoramiento de la sociedad. La educación prepara para el trabajo. Es por la educación que vamos a superar el estado de pobreza.

La educación es un deber del Estado y sólo el Estado tiene derecho al “monopolio” de ella. Por una situación de inversión de valores y acciones oficiales que han puesto “la isla al revés”, se acepta como un hecho muy normal que nuestros hijos vayan a las escuelas privadas en lugar de las públicas.

Lo mismo ocurre con el sistema público de salud. El deterioro del mismo, como consecuencia de la deficiente administración estatal, ha permitido el florecimiento de los negocios privados de salud, donde la gente puede sanar, pero enferma de nuevo cuando recibe la mortífera información de la cuenta por pagar.

La salud se cuenta también entre las prioridades del Presidente Mejía para realizar su gestión gubernamental. No creo que en los tres años que le quedan pueda resolver todo lo que requiere nuestro debilitado sistema público de salud. Pero será un día de verdadero alborozo aquel en que los hospitales del Estado se vuelvan del todo confiables y eficaces.

No albergo malos deseos para nadie, pero no niego que me alegraría grandemente el día en que los dueños de colegios privados eleven su grito y acusen al Gobierno de “monopolizar “ la educación. Esto deberá ocurrir cuando el Estado asuma toda su responsabilidad respecto de la educación del pueblo.

La “acusación” de los dueños de empresas de informática es el mejor elogio que haya recibio el gobierno de Hipólito Mejía. Monopoliza porque favorece a los pobres. ¡Que viva ese monopolio!




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