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Sesenta años de música sinfónica en Dominicana
Michel Camilo
La Orquesta Sinfónica Nacional no es un lujo, es una necesidad
Por Antonio Gómez Sotolongo
Michel Camilo, es uno de los artistas dominicanos de mayor resonancia universal. Su itinerario de conciertos está cada año más cargado. Los públicos más exigentes de todo el mundo le aplauden y compran sus discos. Europa, Asia y América le escucharon y le escucharán durante todo el 2001. A su presentación como solista en el Festival Musical de Santo Domingo, el pasado mes de marzo, le siguieron los conciertos en tres ciudades españolas, en las que se presentó junto al guitarrista Tomatito, inte
rpretando piezas del disco Spain, galardonado en la primera edición del Grammy Latino. Volvió a América y se presentó en el Kennedy Center como solista invitado de la National Symphony Orchestra. Con su Trío, se presentó en el Blue Note Jazz Club de Nueva York en el mes de mayo; en junio, estuvo en Tel Aviv, Jerusalén, Bogotá, Medellín y otra vez en Nueva York. Durante el mes de julio, en otro gran recorrido europeo con el disco Spain, fue nuevamente con Tomatito a estremecer al público de Montreal, Barcelona, Montreux, Valleta, Perugia, St. Moritz y Madrid. En agosto, tocó su concierto con la Orquesta de la BBC de Londres, dirigido una vez más por Slatkin. Michel, terminará el mes de septiembre con ocho presentaciones, junto a su Trío, en Japón, y continuará con esa agrupación durante el mes octubre para hacer la gira europea. En noviembre, será el solista invitado de la Filarmónica de Copenhague, y el año lo terminará con presentaciones en el Palau de la Música de Barcelona y en Nueva York. El pasado 13 de septiembre, Michel Camilo, debió presentarse con la Orquesta Sinfónica Nacional de Dominicana; sin embargo, los amargos sucesos acaecidos en los Estados Unidos el día 11, y el duelo en que se sumió gran parte de la humanidad hicieron que esa presentación fuera aplazada. De todos modos Michel estuvo aquí y respondió estas preguntas.
[A]. Maestro, siempre que se hace referencia a sus inicios como músico profesional se menciona, invariablemente, que a los 16 años de edad usted. ingresó a la Orquesta Sinfónica Nacional de Dominicana ¿Cómo llegó a esa institución musical y qué instrumento tocó en ella?
M.C. El Maestro Manuel Simó (1916-1988), quien fue Director Titular de la Sinfónica entre 1959 y 1981, y de quien fui alumno de Composición en el Conservatorio, se dio cuenta de que yo tenía ante mí una gran disyuntiva: la música o la universidad. Algo que era lógico porque entonces ser músico en este país no era ser profesional... entonces él me dijo: Te voy a mantener ligado a la música. Yo estudié tres años y medio de medicina... y Simó me ayudó, él siempre me mantuvo unido a la música. Incluso hasta dejé el Conservatorio por un año, dejé mis estudios de piano y entonces Simó me nombró en la Sinfónica a los 16 años, y así no dejó que me saliera del mundo musical. Él me integró a la sección de percusión, porque el piano es también parte de esa familia, y ahí toqué todos los instrumentos que pude, incluidos los tímpanis. Eso fue hasta que partí del país.
[A]. Aunque usted está radicalmente marcado por el Jazz, su creación abarca géneros musicales muy diversos, incluida por supuesto la música sinfónica .¿Tendrá esto que ver con sus experiencias como músico de atril en la OSN?
M.C. Pues claro que sí. Yo digo que la única razón por la cual yo me atrevo a escribir música sinfónica hoy en día es por mi vivencia en una institución de ese tipo. Aquellos fueron años de formación, oyendo todo tipo de repertorio. También participé en la inauguración del Teatro Nacional, a la que vinieron grandes orquestas internacionales, y también algunos músicos para reforzar a la Sinfónica Nacional. Entre aquellos músicos vino una persona que fue crucial para mi carrera, uno de los mejores percusionistas del mundo que se llama Gordon Gottlieb. Él, fue quien me vio entre los percusionistas y me invitó a ir por primera vez a Nueva York. Él, se hizo muy amigo mío, y gracias a él caí de pie en Nueva York. La verdad es que tanto musicalmente como profesionalmente la Sinfónica fue un trampolín para mí.
[A]. ¿Cuándo estrenará aquí la Suite para piano, cuerdas y arpa?
M.C. Ese es uno de mis sueños en la actualidad. Es bastante difícil, es un reto para las cuerdas y tengo el deseo de estrenarla pronto aquí.
[A]. ¿Cuándo y dónde se grabó su Concierto para piano?
M.C. Se grabó en Londres, en febrero de este año. Allí grabamos con la Orquesta Sinfónica de la BBC para el sello DECCA. La orquesta fue dirigida por Leonard Slatkin y yo estuve como solista. Esto fue muy importante, porque esta es una de las primeras producciones que hace el Maestro Slatkin como Director Titular de esa orquesta. Como tú sabes, él tiene la Sinfónica Nacional de los Estados Unidos, en el Kennedy Center, y además tiene la Sinfónica de la BBC, o sea que él es un director de primera línea en la actualidad.
[A]. ¿Dónde está disponible ese disco?
M.C. Ahora sólo en Inglaterra, pero irá saliendo a todos los países porque la DECCA es una multinacional muy importante.
[A]. El disco España, o Spain, y el concierto con la música de este disco, ya le dieron la vuelta al mundo varias veces ¿Puede el público esperar que pronto suceda lo mismo con el Concierto para piano y orquesta, y la Suite para piano, cuerdas y arpa?
M.C. Bueno hombre, eso sería increíble. Si eso sucede para mí sería lo máximo, porque yo quisiera que esta obra fuera parte del repertorio. O sea, cuando un compositor escribe una obra así... que me tomó un año escribirla... siempre uno sueña con que vengan otros y la toquen, no solamente yo, y para eso, claro, la grabación ayuda mucho, porque no es lo mismo tener nada más que la partitura, que tener ya la partitura con la grabación. Eso lo dijo un crítico allá en Nueva York, él señaló que era muy raro hoy en día ver al compositor tocando como solista en una grabación, y que eso era una ventaja porque así no quedaban dudas sobre qué era lo que quería el creador, sino que todo el mundo tenía que ceñirse a lo que él tocaba. Entonces, es muy importante, yo creo que a partir del año que viene hay compromisos que irán saliendo en base a este concierto, y con Dios mediante se volverá una obra trascendente a nivel mundial... Ya veremos, el tiempo lo dirá.
[A]. Al cabo de los años, y desde la cima de una carrera musical brillante ¿cómo ve usted a aquel adolescente que una vez fue músico de la Sinfónica Nacional de Dominicana?
M.C. Como un fresco, en realidad era un fresco, porque yo era como la mascota de la Sinfónica, pero lo bueno fue que todos aquellos Maestros, músicos de la Orquesta durante muchos años, me acogieron en el seno de la institución, y además me dieron mucha enseñanza, y muchos parámetros de conducta, parámetros de conducta como profesional y de auto valoración, me hicieron saber que sí, que la música es una profesión y que se puede ser un profesional si uno se respeta a sí mismo. Es por esa razón que desde que llegué a esta institución me llamaron Profesor, desde el principio, como se le llama a todos los músicos de la orquesta, y eso me llenó de alegría y me dio un peso como músico y como ser humano también. Aquí salieron muchas de mis primeras vivencias a ese nivel alto y trato siempre de mantenerme a través de mi carrera en ese nivel porque fui educado así.
[A]. El próximo 24 de octubre se cumplirán sesenta años del primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de República Dominicana, esa institución que con orgullo usted siempre menciona en los inicios de su carrera y a la que nunca ha perdido de vista ¿Para qué sirve una orquesta sinfónica, sobre todo en un país en el que sólo existe una?
M.C. Bueno, el deber de una orquesta sinfónica nacional es el de ser la primera institución de alta música; o sea, en otras palabras, mantener el listón bien alto, poner la pauta en lo que se refiere a calidad. La Orquesta Sinfónica Nacional no es un lujo, es una necesidad, porque la cultura es el lenguaje de un pueblo. Lo que le da identidad a un pueblo, es su cultura. La música, que es el lenguaje del alma, se convierte en el lenguaje del alma de un pueblo. A través del arte es que un pueblo plasma sus vivencias, sus sentimientos, sus dolores, sus alegrías, y la Sinfónica tiene el deber de mantenerse en ese nivel alto, marcando el patrón de lo que debe ser la máxima calidad. Mucha gente piensa que la Sinfónica Nacional es una institución gubernamental, pero se equivocan. La Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana es en realidad una joya, un diamante que hay que preservar para siempre, una institución que se debe alimentar con sangre nueva y con los fondos necesarios para que se mantenga ese alto nivel de calidad. Un país necesita una orquesta sinfónica nacional con un alto nivel, y eso no es un lujo. Por eso es que me mantengo en contacto con la Sinfónica, porque pienso que hay que apoyarla, incluso cuando traje a las hermanas Labeque, la gala fue a beneficio de la Sinfónica y no utilizamos la orquesta. Esta es mi manera de decir aquí estoy presente, para dar todo lo que tengo por esta institución.
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