24 de Septiembre de 2001 • Edición número 1,221
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José Ernesto Ricourt Regús
Un coronel galardonado por la Justicia, que busca justicia



Por Santiago Estrella Veloz

José Ernesto Ricourt Regús es apenas un nombre para quienes no lo conocen, quienes seguramente se preguntarán si es un boxeador, un beisbolista, un poeta, un diseñador famoso o un escritor de apellidos sonoros.

Pero no. José Ernesto Ricourt Regús fue el primer oficial de la Policía Nacional que se graduó en París como experto en la lucha contra el uso, abuso y tráfico ilícito de drogas narcóticas, en 1964, tras de lo cual trabajó con la Policía Internacional (INTERPOL) en Francia, en Portugal, en Madrid, en Nueva York y en San Juan de Puerto Rico, y finalmente en la República Dominicana.

Ricourt Regús fue el autor del anteproyecto que dio lugar a la primera Ley de Drogas número 168, en 1975, y participó en los trabajos de redacción de la nueva Ley 50-88, que la sustituyó. Sin embargo, después de su retiro sus servicios nunca han sido utilizados, a pesar de tener tantos conocimientos sobre la materia.

Hoy es un coronel retirado de la Policía, injustamente dice, pues mientras la ley establece que la antigüedad se calcula a partir de los 20 años a él se le aplicó a los catorce, por recelos del fallecido jefe de la Policía Nacional, Neit Nivar Seijas, quien al parecer le veía como un posible sustituto “no conveniente”. Esto ocurrió el 16 de julio de 1976, durante uno de los gobiernos del llamado periodo “de los doce años” de un sucesivamente “reelegido” doctor Joaquín Balaguer como Presidente de la República.

Ricourt Regús tenía entonces más de cuatro años y medio como coronel “full”, por lo que entiende que, según la ley, debió pensionársele con el rango de general de brigada. rango inmediatamente superior al que ostentaba.

“Se me puso en una situación de dualidad: de coronel activo a coronel en retiro, lo que quiere decir que soy doble coronel”, expresa en tono de buen humor Ricourt Regús.

Ni Balaguer ni Leonel Fernández y ni el actual Presidente Hipólito Mejía, a quienes se ha dirigido pidiéndole enmendar “esa injusticia”, le han hecho caso. Como tampoco han atendido sus reclamos diferentes jefes de la Policía a los cuales les expuso su situación.

BUSCA SU PENSIÓN
No es que Ricourt Regús quiera volver a la Policía ni cosa por el estilo. Nada de eso, pues su edad y sus condiciones físicas no se lo permiten. Sencillamente lo que quiere es disfrutar de su pensión de general de brigada, lo que le permitiría sufragar sus necesidades, pues es un hombre pobre que, a pesar de haber ostentado un rango que permite muchos privilegios —incluso acumular riquezas– nunca lo utilizó para lucrarse. Ricourt Regús vive como un ciudadano más en una humilde vivienda del Barrio Duarte, en el sector de Herrera. En vista de que está prácticamente inactivo, se sumerge en su pequeña biblioteca a escribir poesías —incluso tiene escrito un libro– pero que no ha podido publicarlo por carecer de dinero para hacerlo.


Luis Medrano
Ricuort Regús en sus años de oficial activode la Policía.
Ricourt Regús es todo un caballero, culto y educado, conocedor y fundador de Bellas Artes, la Academia de Música, el Conservatorio y otros centros culturales donde compartió con la crema y nata de la intelectualidad y la clase artística dominicana.

Es uno de los pocos hombres que, luego de hacer servido diez años en la judicatura, ostenta la Orden del Mérito Judicial, creada “para enaltecer y premiar la consagración al noble ejercicio de impartir justicia, con idoneidad y celo, durante largo tiempo”. En su caso, diez años, pues salió de la judicatura para ingresar a la Policía como primer teniente jurídico el 15 de septiembre de 1961. Su carrera terminó abruptamente el 1 de julio de 1976, cuando Nivar Seijas emitió la Orden General número 36, supuestamente “por antigüedad en el servicio”.

En las filas policiales el coronel doctor Ricourt Regús fue instructor en diversos departamentos, como la Academia Policial de Hatillo, el desaparecido Escuadrón de Caballería y la Fortaleza Ozama, donde fue ayudante del coronel y héroe dominicano Francisco Alberto Caamaño; comandante del Escuadrón contra Homicidios, inspector especial al servicio de la jefatura de la Policía, miembro del Consejo de Guerra Mixto Fuerzas Armadas –Policía Nacional, oficial de enlace con el Cuerpo Diplomático y hasta encargado de Relaciones Públicas.

En su ejercicio, Ricourt Regús fue académico de numerosos seminarios que fueron impartidos a oficiales superiores, además de haber dictado cientos de charlas en todo el país sobre el uso y tráfico de estupefacientes. Cuenta con diversos diplomas de reconocimiento, inclusive con la Orden del Mérito Policial de la Academia de Santander, de Colombia.

“Soy una víctima del egoísmo y de la intriga, de la maledicencia de unos sicarios que tenía la Policía, que en su afán de arribismo jugaban con la dignidad, honestidad y seriedad de los hombres, fabricándoles expedientes a los que verdaderamente estábamos entregados a la institución y a la sociedad”, declaró Ricourt Regús a [A]HORA.

“Gracias a Dios que esa situación ha sido superada en la actual etapa democrática que vive el país, dirigido por un hombre civilista como el Presidente Mejía”, añadió el ex oficial.

Su amarga queja es que ninguno de los jefes de la Policía a los cuales se dirigió le ayudó, a pesar de que casi todos fueron subalternos suyos o compañeros de rango. Tampoco le han hecho caso los últimos Presidentes que ha tenido el país, incluido el actual, aunque piensa que quizás es que Hipólito Mejía no ha recibido la carta en la que le expone sus reclamos.

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