|
|
SECCIONES
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |

|
|
|
Suscripciones
al teléfono
472-7694 de lunes a viernes de 9:00am a 6:00pm o al correo electrónico
|
|
 |
|
 |
|
|
 |
 |
Max Puig
Ecorregiones críticas
En 1998 el científico británico Norman Myers creó el concepto de regiones ecológicas prioritarias, ecorregiones críticas o hotspots de biodiversidad. El concepto da cuenta de ecosistemas cuya biodiversidad es excepcional y al mismo tiempo están en riesgo de desaparecer. Myers identificó veinticinco de estos sistemas que representan, en conjunto, el 1.4% de la superficie terrestre y el 60% de la biodiversidad del planeta.
Especialistas del tema vaticinan que si se sigue destruyendo ciertos ambientes naturales el hombre, al final del siglo XXI, habrá eliminado la mitad o más de las plantas y los animales existentes. Esta sería una eliminación más importante que todas las acontecidas en el pasado. Durante los últimos quinientos millones de años, la Tierra ha sufrido por lo menos cinco extinciones masivas. Estos aniquilamientos fueron el resultado de catástrofes físicas mientras la de nuestra era se debe a la acción humana.
El punto importante es que después de una destrucción de este tipo el proceso de restauración natural también requiere millones de años. Frente a esta realidad, habría que preguntarse si es moralmente correcto permitir la eliminación de una parte sustancial de la vida del planeta. Más todavía si se toma en cuenta que cada especie tiene una longevidad promedio de un millón de años y constituye, de hecho, un valioso depósito de informaciones adquiridas a lo largo de ese dilatado lapso de tiempo.
Existe una relación directa entre la reducción del área de un ecosistema y el número de especies que allí se desenvuelven. La multiplicación por diez de la extensión de un hábitat determinado conduce a la duplicación de los organismos capaces de mantenerse en el lugar. Al revés, se sabe que si la superficie de un hábitat desciende a menos de un diez por ciento se condena a la extinción a la mitad de sus especies y microorganismos.
La humanidad está muy lejos de haber terminado el inventario de las especies de la biosfera. Esta constatación motivó algunos de los artículos de la Convención de Río sobre la Diversidad Biológica, adoptada en 1992. La Cumbre de Río colocó el tema de la biodiversidad en los planos político, social y económico y ha suscitado una avalancha de balances y síntesis sobre el número de especies conocidas. A la fecha, en la comunidad científica hay acuerdo en que han sido descritas 1.7 millones, pero esta cifra no toma en cuenta las variedades que faltan por descubrir. Se especula que el número de éstas podría oscilar entre diez y cien millones.
Todo esto explica que el deterioro ambiental se haya convertido en un problema de medio ambiente global durante la última década, de la misma manera que la destrucción de la capa de ozono, el efecto invernadero o el desarrollo sostenible.
De las veinticinco ecorregiones prioritarias del mundo ocho han sido consideradas como particularmente críticas. Se las define así por el número de especies endémicas de plantas o vertebrados allí existentes, por el número de especies endémicas por unidad de área y por el grado de pérdida de hábitat. El Caribe es una de las ocho regiones del mundo donde se están dando estas tres condiciones.
La República Dominicana forma parte de una zona de peligro en materia ambiental, de un hotspot de la biodiversidad. Como se sabe, Hispaniola es la segunda isla en tamaño de las Antillas. En ella se han registrado menos especies que en Cuba, la mayor de las islas del Caribe; sin embargo, contamos con más ecosistemas y hasta ahora con un menor nivel de investigaciones de campo.
A pesar de las inmensas pérdidas que se han producido en la ecorregión del Caribe, todavía hay fórmulas para proteger sus ecosistemas: manteniendo las áreas protegidas, creando nuevas áreas, fomentando políticas públicas que favorezcan la conservación del medio ambiente, impulsando investigaciones de campo, educando y creando conciencia ciudadana, participando en programas de conservación a escala regional.
Dentro de la gravedad de la situación, en la República Dominicana se han producido algunos avances en estos últimos tiempos. Durante el gobierno del doctor Leonel Fernández tuvo lugar un importante proceso de concertación que condujo a la elaboración y aprobación de la Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales y a su corolario, la creación de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
No obstante la labor que ha venido realizando esta Secretaría de Estado desde hace un año, las amenazas siguen siendo reales y sumamente graves. El desprecio olímpico que se tiene por los informes y opiniones de la Secretaría de Medio Ambiente en altas esferas gubernamentales, la pobreza, la politiquería, la codicia, el soborno y la irresponsabilidad mantienen vivo el riesgo de destrucción ambiental en el país. Aunque no nos guste, sigue primando la visión depredadora del medio ambiente que nos acompaña desde los albores de la Colonia.
|

|
Otros
articulistas
Rafael Peralta romero
¿La vista en el ayuntamiento
|
|
|
|