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Para el toletero dominicano las barreras no existen, en el transcurso de su carrera ha impuesto su estilo, el cual es muy diferente al de los demás
Las proyecciones estadísticas se caen con Sammy Sosa
Por Juan Mercado
Los expertos del béisbol mayoritario hacen de las proyecciones un arte. Ellos ajustan sus pronósticos con el tiempo y por ser el béisbol un evento estadístico toman como base los ejercicios aritméticos. Sin embargo, sus señalamientos no van de la mano con la rutina jonronera del toletero dominicano Sammy Sosa, de los Cachorros de Chicago, quien con sus hazañas recientes ha demostrado una vez más que las proyecciones que se hacen a su alrededor no tienen ninguna validez. Cuando menos lo esperan está listo para modificar la historia.
Para él las barreras no existen, en el transcurso de su carrera ha impuesto su estilo, el cual es muy diferente al de los demás. Su despiadado ataque contra los lanzadores contrarios lo ha colocado en el camino hacia la inmortalidad, lugar que solamente es reservado para los grandes al momento de retirarse.
Su logro más reciente fue juntarse con el norteamericano Rudy York como los únicos jugadores en la historia de las Ligas Mayores en conectar dos veces 17 cuadrangulares o más en un mes. York impuso su récord al conectar 18 en agosto de 1937 y 17 en agosto de 1943. De su lado, el criollo disparó 20 en junio del 1998, marca de las mayores, y 17 en agosto del 2001.
Además se convirtió en el primer jugador en conectar más de 50 jonrones en cuatro campañas seguidas con un mismo equipo y tercero en forma general.
Los otros dos fueron Mark McGwire, de los Cardenales de San Luis, quien lo logró en 1996 (52); 1997 (58), de los cuales 34 fueron con Oakland y 24 con San Luis; en 1998 (70) y en 1999 (65). En cambio, Babe Ruth, de los Yanquis de Nueva York, disparó 54 en 1920; 59 en 1921; 60 en 1927 y 54 en 1998. Mientras que Sosa lo hizo en 1998, cuando disparó 66; en 1999 (63); en el 2000 (50) y en el presente año ya pasó de esa marca y avanza a pasos acelerados para convertirse en el primer mortal en conectar 60 ó más en tres ocasiones.
Otra de las marcas importantes que Sosa logró en la actual campaña es convertirse en el primer jugador de los Cachorros en disparar 30 ó más cuadrangulares en ocho campañas seguidas y siete impulsando 100 ó más carreras.
Sosa a lo largo de su carrera ha demostrado ser dueño de un corazón muy especial. Disfruta como nadie de sus éxitos, además irradia alegría a sus compañeros y como ningún otro ha ganado el respeto de los jugadores contrarios. No importa qué tan alto se eleve cuando conecta un cuadrangular, su dimensión es más importante que eso. Actualmente el toletero dominicano está desarrollando su mejor campaña de las Grandes Ligas, por encima de la que tuvo en 1998 cuando conectó sus 66 cuadrangulares, que es su marca personal.
En la actual campaña sus números son más completos y su madurez en el plato es evidente. Una muestra es que se encamina por primera vez en su carrera a recibir más de 100 bases por bolas y su porcentajes de ponches recibidos ha descendido bastante.
SU PROGRESO
Se recuerda que Sosa inició su carrera con los Rancheros de Texas, con quienes debutó el 16 de junio del 1989. Allí no dejó de ser un simple proyecto. Al año siguiente pasó en un cambio múltiple a los Medias Blancas de Chicago, donde recibió la oportunidad de jugar a diario. En 1992 fue cambiado por su compatriota George Bell a los Cachorros de Chicago, con quienes a su llegada no hizo mucho. Y no fue hasta 1993, cuando completó el famoso 30-30, que empezó a mostrar al mundo todo su potencial. En 1995 volvió a robarse 34 bases y a conectar 36 jonrones y logró colocarse en una posición de privilegio. En 1996 conectó 40 jonrones por primera vez en su carrera y volvió a demostrar su valor real. En 1997 sólo conectó 36, pero se recuerda que no avanzó más debido a un pelotazo que lo sacó de circulación. En 1998, junto a McGwire, se encargó de revivir el béisbol. Ese año conectó sus 66 jonrones y remolcó 158 carreras --su cifra tope--, llevando a su equipo a la post-temporada y quedándose con el premio de Jugador más Valioso de la Liga Nacional, por encima de McGwire, quien rompió el récord de los 61 cuadrangulares de Roger Maris, que se mantuvo desde 1961. Sosa recibió 30 de los 32 votos existentes para la primera posición. En 1999 volvió a conectar más de 60 cuadrangulares, esa vez 63, quedando nuevamente detrás de McGwire, quien en esa oportunidad disparó 65. En el 2000 Sosa conectó 50 jonrones y por primera vez se quedó con el título de cuadrangulares de la Liga Nacional al aventajar por sólo un cuadrangular al también toletero Barry Bonds. Este año la lucha está nuevamente concentrada con Bonds, y conociendo al dominicano es casi seguro que no durará mucho tiempo en darle alcance. Este breve recuento, donde no se incluyen la mayoría de sus logros, es una clara evidencia de que Sammy Sosa es el pelotero de mayor progreso que hay actualmente en las Grandes Ligas. Al momento de escribir está reseña sus registros generales indicaban promedio de por vida de .276, con 1,214 carreras impulsadas y 438 cuadrangulares conectados. Cifras que han aumentado a partir del 1995, desde cuando contabiliza 910 carreras remolcadas y 343 cuadrangulares y nunca ha dejado de remolcar 100 y conectar menos de 30 jonrones, estadísticas ofensivas que ningún otro pelotero contemporáneo ha acumulado durante ese tiempo.
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