27 de Agosto de 2001 • Edición número 1,217
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Como el cuento de Alí Babá ¿Dónde están los 40 ladrones?

Henry Garrido también habría vendido propiedades del Estado a precio vil cuando fue administrador de Bienes Nacionales durante el gobierno del PLD


Por Ivonne Ferreras

Los escándalos ocurridos con la venta irregular de bienes y terrenos del Estado, al parecer no son exclusivos de la administración de Víctor Tió Fernández en Bienes Nacionales. Otros, con mejor suerte quizás, han utilizado los mismos trucos y subterfugios para favorecer a terceros, o simplemente, para beneficiarse a sí mismos.

Todo indica que, cuando de estafar al Estado se trata, no existen ni posiciones jerárquicas, ni banderías políticas. Todo se vale en el juego, sin importar que, al menos teóricamente, hubo quienes corrieron el riesgo de dividir al país en “peledeístas y corruptos”. De no ser así, habría que preguntar a Henry Garrido, acerca de la venta a precio vil de varios terrenos ubicados en sectores exclusivos de la capital durante su gestión.

Las ventas irregulares e ilegales de terrenos en sectores como la Winston Churchill, La Julia, Arroyo Hondo, Bella Vista, Los Manguitos, Autopista 30 de Mayo, para solo citar algunos casos, se realizaron amparados en poderes especiales –cuya legítimidad está por comprobarse– otorgados por el ex presidente Salvador Jorge Blanco durante los años 1982 y 1983. Por supuesto que no podían faltar documentos más recientes, para aliviar la carga, y así lo demuestran dos poderes dados a la Administración General de Bienes Nacionales por el doctor Joaquín Balaguer en junio de 1987.

Curioso resulta hurgar un poco en los contratos de venta: Certificados de título sin numeración, iguales fechas de expedición y para rematar las cosas, en los contratos, emitidos a favor de distintas personas, aparece el mismo teléfono para ubicar a los agraciados a pesar de que las cédulas, direcciones, nombres y apellidos difieren del cielo a la Tierra.

Más aun, el precio no sobrepasa, en ninguno de los casos los 38 pesos por metro cuadrado, aún cuando se trate de lugares tan cotizados como el sector Bella Vista, donde un metro cuadrado puede costar hasta siete mil pesos. Extrañamente, además, casi todos los terrenos vendidos de manera irregular presentan el mismo número de parcela, a pesar de estar localizados en sitios distantes uno del otro.

La doctora Mabel Ybelka Félix Báez, es la notario público que aparece avalando todos los contratos de venta, certificados por el Registrador de Títulos del Distrito Nacional, Wilson Gómez Ramírez, todos en fecha 29 de marzo del 2001. Algunos de los expedientes aparecen como inscritos, ejecutados y no entregados, en tanto, otros están inscritos y no ejecutados, mientras el resto aparece inscrito, ejecutado y entregado.

LOA BENEFICIARIOS
A Melissa Gómez Acosta se le vendió una porción de terreno con un área de 500 metros cuadrados, dentro de la parcela número 108-F-6-B-1-A-1-D-1-A-2, del Distrito Catastral número 2, del Distrito Nacional, ubicado en el ensanche “La Julia” de esta ciudad, a razón de 38 pesos el metro cuadrado, por un valor total de 19 mil pesos. Este contrato está avalado en el poder de fecha 24 de noviembre de 1982, expedido por el ex presidente Salvador Jorge Blanco. Todo podría estar correctamente, a no ser porque el nombre de la señora Gómez Acosta aparece tachado en la copia del poder que ampara dicho contrato de venta.

La misma Melissa Gómez Acosta aparece como beneficiaria de otros 500 metros cuadrados, con el mismo número de parcela y Distrito Catastral, a diferencia de que los terrenos, esta vez están ubicada en el sector de Bella Vista, también amparada en otro poder de Jorge Blanco pero de fecha 23 de agosto de 1983.

Por los mismos 500 metros cuadrados, dentro de la misma parcela y por los mismos 19 mil pesos, aparece otro contrato a favor de la misma Melissa Gómez Acosta. Esta vez, el solar está ubicado en el sector El Manguito, de esta ciudad. La transacción se avaló en un poder del doctor Joaquín Balaguer de fecha 13 de diciembre de 1987.

Otros contratos fueron otorgados a José Acosta, con el mismo numero de parcela –la 108-F-6-B-1-D-1-A-2, del mismo Distrito Catastral número 2 del Distrito Nacional, pero ubicado en la avenida Winston Churchill, esta vez amparado en un poder de fecha 28 de abril de 1986, expedido por el Poder Ejecutivo, por el que pagó 19 mil pesos por 500 metros cuadrados a razón de 38 pesos el metro cuadrado.

Es el mismo José Acosta el adquiriente de otra porción de terreno con un área de 500 metros cuadrados, dentro de la misma parcela mencionada, e igual Distrito Catastral, localizado esta vez en el ensanche La Julia, y amparado por las disposiciones contenidas en el poder de fecha 23 de agosto de 1983, expedido por el entonces presidente Salvador Jorge Blanco.

José Acosta también fue favorecido, como si de un regalo del cielo se tratase, con igual porción de terreno, mismo precio, misma parcela, pero esta vez en el sector de El Manguito, amparado también por otro poder emitido por Jorge Blanco de fecha 24 de noviembre de 1982.

Por los mismos 19 mil pesos se vendió una porción de terreno con un área de 500 metros cuadrados a Simón Ramírez, a 38 pesos el metro cuadrado, localizada, nada más y nada menos que en la misma parcela 108-F-6-B-1-D-1-A-2, casualmente , del Distrito Catastral número 2 del Distrito Nacional, en la avenida Winston Churchill, amparada también en un poder emitido por el ex presidente Joaquín Balaguer, el 13 de diciembre de 1987.

Mario José Amador Alvarez compró la misma parcela de 500 metros cuadrados, al mismito precio, en la misma Churchill, y en el mismo Distrito Catastral, en la gestión de Henrry Garrido. Sólo varía la fecha del poder que lo ampara, esta vez es del 28 de abril de 1986, expedido por el Salvador Jorge Blanco.

Llama la atención que el señor Herminio Martínez Sanates, adquirió la misma porción de terreno dentro de la parcela 108-F-6-B-1-A-1-D-1-A-2 del Distrito Catastral número 2 pero esta vez en el sector de Mata Hambre, de esta ciudad capital, también amparado en un poder del ex presidente Jorge Blanco.

Más todavía, esa misma parcela, con igual cantidad de terreno a igual precio, fue vendida a Joaquín Castillo Cedano, en esta ocasión localizada en el sector Bella Vista de esta ciudad capital.

Lo bueno de todo este embrollo es que las sumas totales de las ventas nunca llegaban a los 20 mil pesos, cantidad que habría obligado a que las transacciones tuvieran que ser conocida por el Congreso Nacional para ser legalizadas.

Si oscuras están las ventas de los terrenos hecha por Henry Garrido, más dudosos aún se encuentran los poderes que amparan dichas ventas. Por los borrones y tachaduras en algunos de los nombres, parecería que los poderes fueron falsificados o manipulados.




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