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Entrevista a
Ramón Alburquerque
Los funcionarios judiciales interpretaron mal al Presidente sobre el castigo de la corrupción
Por Ivonne Ferreras
Ramón Alburquerque defiende con fuerza la gestión del Presidente Hipólito Mejía. Considera que son muchos los logros que hay que exhibir a un año de gestión. Claro que todo va muy bien hasta tanto se toca el tema de la política anticorrupcion implementada por el gobierno. El presidente del Senado está convencido de que ha habido tibieza al momento de enfrentar los funcionarios que se supone malversaron los fondos del Estado en el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana.
Esta convencido, asimismo, de que hay que castigar a los responsables de esos hechos, aun cuando se trate del expresidente Leonel Fernández. Pero asegura que los funcionarios del sistema judicial mal interpretaron al Presidente Mejía.
Nunca se habló de impunidad. O el Presidente mandó un mensaje erróneo o lo interpretaron mal. No debió involucrarse, pero yo creo que lo que quiso fue que respetaran a Fernández, no que dejen de juzgarlo si es responsable de algún delito.
Más aún, sostiene que los funcionarios del sistema judicial interpretaron mal. No se dijo que se aplicara impunidad y no debe abandonarse ningún proceso de investigación acerca de las actuaciones públicas de los funcionarios o de cualquier persona. No importa que las órdenes vengan de alguien con poder, aun sea el Presidente de la República. Lo que el país aspira es a tener un sistema judicial en donde el que la haga la pague. Lo que más duele es la impunidad.
En la conversación con el presidente del Senado hay que tocar el tema constitucional. Alburquerque está consciente de la necesidad de una reforma. Más aún, asegura que es una deuda pendiente después de lo ocurrido en 1994 cuando se firmó el llamado Pacto por la Democracia. En la ocasión se apresuró una modificación a la Carta Magna para enfrentar la crisis de gobernabilidad que amenazaba al país en ese momento, pero que se limitó a aspectos puramente coyunturales.
Desde entonces y hasta la fecha la reforma a la Constitución siempre ha estado en la agenda de la dirigencia política del país. No han logrado ponerse de acuerdo en la metodología para producir las necesarias modificaciones, corriendo el riesgo en muchos casos de que trate de adecuarse a determinados intereses y necesidades que nada tienen que ver con el interés nacional.
El presidente de la cámara alta y aspirante a la Presidencia de la República ha sido claro en relación al tema. Considera que la reforma a la Constitución se reduce a cinco párrafos y es por eso que me provocan risa los pronunciamientos de algunos teóricos que se refieren al tema. Está seguro de que el asunto de la reforma y la sociedad civil terminará en el proyecto que tenemos en el Senado.
LA REFORMA CONSTITUCIONAL
[A]. ¿Pero es usted quien ha referido la necesidad de que la modificación se haga de una manera más pensada, menos coyuntural y más participativa?
RA. Lo que pasa es que muchas personas que nunca se habían preocupado por el tema ahora habrá que darles el tiempo para que se preocupen. Me he leído todas las Constituciones del mundo, hay personas que no han hecho ese esfuerzo, están soñando y planteando cosas que ya son anacrónicas. A eso hay que sumar las premoniciones apocalípticas que pueden soltarse por falta de dominio sobre lo que es una Asamblea Nacional y una Constituyente. Hay muchas gentes de buena fe que defiende la Constituyente sin saber que van abrir la caja de pandoras, porque las Constituyentes tienen plenos poderes, sin limitaciones y pueden caminar hasta el Estado. La Asamblea Nacional está limitada por la ley que los convoca.
Al senador por la provincia de Monte Plata le preocupa que se introduzcan elementos puntuales en la Constitución. Es por eso que plantea que mediante ley se establezca cada diez años una Agenda Nacional de Desarrollo, se replantee los derechos de género, además de que se legalice el derecho de los dominicanos residentes en el exterior para elegir diputados.
Vuelve a la reforma que se hizo a la Constitución en 1994, para señalar los errores técnicos e intencionales que, según el legislador, se registraron.
Y no sé si han observado que la Constitución actual no está firmada por ningún perredeísta, porque se trató de un engaño, dice.
Refiere que después de los acuerdos del 14 de agosto del 1994 entre los partidos políticos, éstos fueron cambiados para introducir el 50 por ciento más uno, en una estrategia de los partidos Reformista Social Cristiano y el de la Liberación Dominicana con la intención expresa de dañar al PRD. Había un plan para violar el acuerdo y acorralar al PRD y optamos por retirarnos y no firmamos la Constitución, asegura.
[A]. Para el doctor José Francisco Pena Gómez la modificación a la Constitución era fundamental. Siempre se refirió a la Constituyente como forma idónea de producir esas reformas
RA. En su programa de gobierno, que es su más legítimo documento, para 1996 no menciona la Constituyente ni una sola vez. La edición que dirigió Hugo Tolentino Dipp habla sobre la modernización y reforma del Estado. No habla de eso, habla de la Asamblea nacional, porque sabía que ese es un concepto anacrónico.
[A]. Quienes defienden la Constituyente aseguran que es el ejercicio más popular, ¿por el temor de que los partidos políticos asalten la Constitución?
RA. Eso no es verdad, de que estamos hablando de reunir a los muchachos de los barrios, clubes, dirigentes campesinos. Eso se hará con persona electas, representativas.
No obstante, el presidente del Senado dice que no comparte los criterios externados por el presidente del PRD, Hatuey Decamps, en el sentido de retirarse de esas reuniones. Me gustan las discusiones y el diálogo, y no creo que nadie me acorrale.
[A]. ¿Hay condiciones para que se produzca una reforma constitucional cuando se advierte desconfianza mutua entre la sociedad civil y los partidos?
RA. La sociedad civil no tiene mandato constitucional. Puede ser el que no ganó unas elecciones y se refugia, o simplemente a quienes el pueblo no les quiere dar su autoridad. No son parte del Estado. Lo que tiene que hacer cualquiera de la sociedad civil es candidatearse. Sólo entonces puede integrarse. Yo creo que la Asamblea Nacional resuelve más rápido el problema de la Constitución y es más expedita. No podemos estar sujetos a caprichos de personalidades, porque no son producto de una expresión democrática del país. No creo que nadie esté deseando extenderse el periodo y creo que los líderes del Congreso no lo necesitan porque todos, según las encuestas, volverán a ganar, porque antes que políticos somos trabajadores sociales.
LA CAPITALIZACIÓN DE LA CDE
La conversación con el congresista obliga a tocar el problema energético del país, sobre la base de que una promesa de campaña del Presidente Hipolito Mejía tenía que ver con la revisión de los contratos producto de la capitalización de la CDE.
Es fácil firmar un contrato, pero el artículo 46 de la Constitución establece que ninguna ley podrá alterar las condiciones jurídicas derivadas de legislaciones anteriores. Es por eso que hay que ser cuidadoso al momento de firmar un contrato que implique el interés general de la nación. Pero nadie puede endilgar culpas al gobierno por la situación de la CDE. Yo mismo fui donde el Presidente Leonel Fernández y le dije que no capitalizara a la CDE porque el país no estaba preparado para eso. Le explique que si se capitalizaba esa empresa lo primero que ocurriría es que nos iba a regalar las elecciones presidenciales. Me contestó que era necesario, que corría el riesgo porque pensaba a largo plazo.
[A]. ¿Ese no es uno de los grandes problemas de este gobierno?
RA. Es uno de los grandes problemas, pero también será uno de sus grandes éxitos, porque eso se va a resolver. Dentro de poco entrarán 800 megavatios adicionales de plantas de generación en base. Aquí no hay magia y hay que hacer muchas cosas. Pero en un año o menos en el país se estará respirando muy bien respecto al problema que estará resuelto en un 70 ó 75 por ciento. En un año y medio no se hablará del problema ni en los periódicos, y en dos años eso pasará a la historia. Esa herencia teñida de amargura que dejó el gobierno del PLD se convertirá en un gran respiro de alivio, y ese será el gran triunfo de este gobierno.
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