30 de julio de 2001 • Edición número 1,213
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Testimonio de una gestión

ERespecto de las diligencias que en la actualidad hay que hacer para lograr una licencia de porte y tenencia de armas, hay obstáculos que se traducen en una suerte de prohibición tácita al ciudadano común, pero que pueden ser burlados siempre y cuando se participe de la cadena de corrupción que lastra la administración pública. De acuerdo con la ley vigente, la legalización de un arma cuesta RD$200, no lo que cobra el Estado para esos fines. [A]HORA llamó a Interior y Policía para averiguar qué hay que hacer para conseguir la renovación de un permiso legal para porte y tenencia de armas.

Al llamar a Interior y Policía, extensión 345 (información), para preguntar qué hacía falta para sacar permiso de un arma corta, contestó Carmen Matos, quien dijo ser empleada. Su respuesta fue: “traiga el arma y 10,000 pesos que yo le resuelvo eso rápido”. Aclaró que si el arma era ilegal y había que legalizarla debía llevar 13,000 pesos.

Le aclaramos que tan sólo necesitabamos conocer los pasos a seguir para obtener el permiso y dijo: “bueno usted tiene que venir por aquí personalmente”. Insistimos para que nos informara de manera que no tuvieramos que dar dos viajes y entonces indicó que debíamos llenar un formulario y obtener las cuatro firmas, juez de paz, fiscal, certificado de buena conducta y médico, donde conste el esao de cordura.

Después de logrados esos pasos hay que pagar en Impuestos Internos y traer un pago a Interior y Policía, más 1,000 pesos en efectivo para el trámite de papeles en esa dependencia, el J-2 y Material Bélico, para así agilizar el proceso. Después, tendríamos que esperar que nos llamaran para tomarnos la foto y entregarnos el carnet.

El proceso es similar para la renovación de cada año, y toma alrededor de dos meses hasta que te llaman para hacer la fila de la foto. Por cierto, entiendo que este proceso sólo puede realizarse en el Huacal, no así en las provincias.

¿Habrá más de una docena de personas en el país dispuestas a pasar por este viacrucis todos los años? ¿No será cierto el adagio de que si quieres crear delincuentes crea normas que no se puedan cumplir?

¿A manos de quién irán todos esos ingresos más allá de lo que prescribe la ley?

Por otro lado, está muy claro que introducir armas de contrabando por la frontera es un negocio muy lucrativo, puesto que son pocos los que quieren pagar los 13,000 pesos de legalización y permiso y además los 3,200 anuales para “estar legales”, cuando una pistola vale al detalle en los Estados Unidos 300 ó 500 dólares.

La aplicación ilegal de la ley nos fuerza a convertirnos en delincuentes.



La sociedad amenazada
por las armas de fuego en manos de civiles




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