Rafael Peralta Romero
Las voces y los ecos
El perfecto vicepresidente
El mundo está lleno de contradicciones, ha sido dicho y repetido. Hoy me interesa referirme a contradicciones entre personas vinculadas a los mismos quehaceres, pero afectadas de intereses personales que las dinstancias.
Cada brigada militar tiene un comandante y un sub-comandante, cada secretaría de Estado tiene un secretario y varios sub-secretarios, cada periódico tiene un director y un sub-director o alguien que hace sus veces, aunque con otra denominación. Las universidades son regidas por un rector y tienen su vicerrector, mientras el gobierno de la República está en manos de un Presidente, en torno al cual actúa un vicepresidente.
Precisamente las relaciones del Presidente de la República con el segundo mandatario de la nación han dado lugar a diversidad de especulaciones, originadas en los desacuerdos que históricamente han ocurrido entre los ocupantes de una y otra posición.
La desconfianza suscitada en algunos representantes del Poder Ejecutivo frente a su "compañero de fórmula" ha dado lugar a algo así como una paranoia que no ha sido suficientemente estudiada, y de la cual tendrá que ocuparse un día la sociología política.
Observaciones de hechos del pasado, a propósito de las relaciones presidente-vicepresidente, me han permitido pergeñar algunos planteamientos sobre el particular. Las publico ahora, aunque no estén próximas las elecciones presidenciales, pero es que son producto de una reflexión y estimo pueden ser útiles a algunas personas.
El desempeño atinado de la vicepresidencia de la República demanda de su incumbente actitudes y aptitudes cuya falta origina a menudo relaciones tensas entre éste y el jefe del Estado. Desempeñar con buen pie el puesto de segundo ejecutivo implica casi una vocación. Quienes aspiren al puesto de vicepresidente tienen aquí el más elemental prontuario para ejercer con éxito esa delicada función.
1- El mejor vicepresidente estará perfectamente enterado de que su papel es de suplente del primer mandatario y que sólo entrará al juego a falta temporal o definitiva de éste. Procurará no caerle al titular como un vendedor de seguros de vida.
2- Deberá estar en capacidad de demostrarle al número uno que no desea fungir de relevista, salvo si éste viaja al exterior.
3- El mejor vicepresidente será simpático y accesible para el común de la gente y de algún modo permitirá que por él la gente sienta que toca la cúpula del poder.
4- No andará con estrépito de sirenas y llegará discretamente a los lugares, sin premura, con tiempo para retratarse con niños y otra persona que lo desee.
5- Su escolta nunca será numerosa y el llegará a los lugares donde se le espera con uno o dos oficiales, jóvenes y educados, preferiblemente.
6- El mejor vicepresidente recibirá comisiones de distintas procedencias y siempre prometerá presentar al Presidente el problema que se le ha planteado.
7- El mejor vicepresidente procurará siempre interpretar el sentir del Presidente y así -con esas palabras- lo dirá a sus interlocutores, cuando actúe en función de su cargo.
8- El mejor vicepresidente procurará siempre captar el pensamiento o la opinión del Presidente antes de hablar públicamente sobre un asunto de interés estatal.
9- El vicepresidente se empeñará en usar un lenguaje lo más general posible, dejando siempre una brecha para que quepa la opinión del Presidente, si le fuera contraria.
10- Ni siquiera en la intimidad conyugal, el vicepresidente permitirá a su esposa manifestar la ilusión de ser primera dama.
11- Si le tocara la función con un Presidente soltero, el mejor vicepresidente persuadirá a su esposa de que no entre en competencia con la hermana más lúcida o favorita del primer mandatario.
12- El mejor vicepresidente procurará mantener relaciones armónicas con los secretarios de Estado para cuando les solicite algo éstos puedan decirle con sinceridad su deseo es una orden y lo complazcan.
13- En presencia del Presidente, y más de los aduladores de éste, evadirá referirse al tema de la muerte y más aún al asesinato o ajusticiamiento de gobernantes.
14- Si participa en un acto público en la ciudad de Moca u organizado por nativos de allí en cualquier parte, el vicepresidente evitará usar el elogio favorito de los mocanos, que es el de magnicidas.
15- El mejor vicepresidente entenderá que no existe un organismo del Estado llamado vicepresidencia, sino que ésta forma parte de la Presidencia.
16-Si la vicepresidencia fuera desempeñada por una mujer, como ocurre por primera vez con la doctora Milagros Ortiz Bosch, recordará siempre que es compañera de trabajo del Presidente, y jamás opacará a la primera dama, que es su compañera de alcoba.
17- Cual que sea el área profesional de que se ocupe, conviene al vicepresidente emplear parte de su tiempo libre en el estudio de las técnicas de relaciones públicas, pues eso le hará bien a su desempeño.
18-Procure el vicepresidente no viajar en el mismo avión o helicóptero en que lo hará el Presidente, pero nunca revele que guarda esta prescripción, como jamás rechazará una invitación del Presidente en tal sentido.
Si puede usted cumplir estas condiciones tiene vocación de vicepresidente. Quien se desempeña en otra función en la condición de "sub" o de "vice" debe también asimilar.
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