23 de julio de 2001 • Edición número 1,212
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Pedro Gañán
La sede de los Panam es un regalo muy costoso para el país

Si en el 2003 obtenemos las mismas 9 medallas, cada una le habrá costado al pueblo la increíble suma de $555 millones. No se asombre, es así como suena: quinientos cincuenta y cinco millones de pesos por cada medalla.

Nunca he estado en contra del deporte, al contrario. Nunca he estado en contra de los Juegos Deportivos Panamericanos en sí, al contrario.

A lo que me opongo es a que nuestro país, con una profunda crisis económica (el propio presidente Mejía reconoció que “la situación no es color de rosa”) esté gastando, o mejor dicho, mal gastando RD$5,000,000,000.00 (cinco mil millones de pesos) en ser la sede de los Juegos Panamericanos del 2003.

Dinero que está pagando el pueblo dominicano, con el aumento de los impuestos y la eliminación que se avecina de los subsidios a productos y servicios de primera necesidad.

Dinero que seguirá pagando el pueblo en más impuestos para pagar las deudas irresponsablemente contraídas y las que se pretenden contraer al precio que sea, con el arrogante nombre de “Bonos Soberanos”.

Un país con una economía muy frágil, muy dependiente de los vaivenes económicos internacionales y de las inclemencias del tiempo (estamos en la ruta de los huracanes).

Un país que anda buscando dinero desesperadamente, sin recursos suficientes para pagar la deuda interna y externa, sin fondos para resolver las tantas necesidades prioritarias que tenemos, de vida o muerte.

Un país sin dinero suficiente (y sin voluntad tampoco) para mantener limpias de basura sus calles, ríos y parques. Una basura que nos ahoga, nos contamina el aire y el agua, y está afectando la salud de nuestros hijos y de nosotros mismos.

Por eso mis artículos no son sobre deporte, sino sobre economía, finanzas y sobre todo sobre sensibilidad social. Por eso mis reiterados artículos de oposición no son pesimistas, sino realistas, responsables.

En la reciente encuesta Hamilton el pueblo dominicano estableció sus prioridades como sigue: crear más fuentes de trabajo, 40%; bajar los precios de los productos de necesidad, 35%; combatir la pobreza, 32%; mejorar el sector agrícola, 16%; mejorar los hospitales y los servicios de salud, 16%; disminuir los apagones, 15%; mejorar la educación pública, 14%; seguridad ciudadana, 10%; combatir las drogas, 10%; combatir el SIDA, 7% y mejorar el sistema de transporte, 3%.

Nótese que nadie habló de Panam, ni de Juegos, ni de fiestas deportivas. Nadie quiere circo, este valeroso pueblo lo que quiere es trabajar; fuentes de trabajo, pero permanentes, no por dos o tres semanas. Este es un pueblo que sabe lo que quiere; puede ser muy peligroso subestimarlo. Ya este pueblo no se deja “engatusar” con demagogia barata.

La sede de los Juegos es un vanidoso regalo a la vitalicia cúpula del Comité Olímpico Dominicano, un regalo inmerecido.

Un regalo en envoltura morada, una “vaina” como dijo el propio presidente Mejía en una ocasión, que los del PLD le echaron a los del PRD.

Un inmerecido regalo que no es compromiso del PRD, ni del pueblo dominicano que desde el principio está diciendo que no, sin ser escuchado. Cuando el entonces candidato Mejía dio su apoyo no conocía la verdadera situación de crisis económica del país que hoy conoce el presidente Mejía. Por eso digo que él no tiene compromiso con esa insensatez y por tanto puede y debe hacer que los que la pidieron renuncien a la sede.

Inmerecido regalo porque no tenemos atletas para competir decorosamente. Porque en más de 20 años de ejercicio continuista, la cúpula olímpica no ha logrado que los jóvenes dominicanos se desarrollen como verdaderos atletas.

Inmerecido porque los pocos centros deportivos están arruinados. Porque no se ha hecho un trabajo en la base, en el deporte escolar, en el deporte barrial, en los clubes deportivos.

Inmerecido regalo morado porque la mayoría de nuestros atletas viven en condiciones miserables.

Inmerecido porque nuestra conquista de medallas en los eventos deportivos internacionales ha sido pírrica y ha decrecido.

Hace 21 años, en 1979, en los Juegos Panamericanos realizados en Puerto Rico, obtuvimos 14 medallas. En los pasados juegos de Winnipeg, en Canadá, sólo obtuvimos 9 medallas, repartidas en apenas cuatro disciplinas. Cinco medallas menos que hace casi un cuarto de siglo.

¿Hemos avanzado en el deporte amateur o hemos retrocedido?

Es evidente que el trabajo olímpico en las bases ha sido muy poco y sus resultados negativos.
Por eso también el vanidoso regalo de la sede de los Panam es inmerecido.



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