Rafael Peralta Romero
Las voces y los ecos
Visados, abusados... reconfortados
Si no fuera por lo que vimos durante el encuentro, o tal vez si no fuera por vivir la experiencia de conocer una ciudad tan pequeña, tan peculiar, tan de otro mundo como Aspen, el viaje a ese lugar para cubrir la visita del Presidente Hipólito Mejía, quien se reunió provechosamente con fabricantes de ropas y calzados de los Estados Unidos, si no fuera -reitero- por eso, ese tránsito pudiera definirse como un verdadero tormento para los periodistas que lo hicimos.
La mala suerte privilegió al autor de este artículo y al reportero gráfico Tomás Eduardo López, del diario Hoy. Comenzó en el aeropuerto internacional de Miami donde llegamos al medio día del viernes 22. Apurados por la premura del próximo vuelo nos distribuimos en filas diferentes para el chequeo de migración. Quizás ahí estuvo el error.
López y quien esto escribe fueron a parar a una casilla atendida (¿la número 6?) por un individuo de esos que siendo de origen hispano se niegan a hablar nuestra lengua, con el propósito de parecerse un poco a sus empleadores, a al menos resultarles graciosos.
Este sujeto chequeó por todos los lados mi pasaporte. Usó una lupa para examinar la visa norteamericana. Sacó otro pasaporte y lo comparó con el mío. Miraba uno y miraba el otro. Llamó a otros oficiales para una "junta migratoria", mientras en las demás estafetas todos pasaban tranquilamente. Detrás de mí, guardando la raya, estaba Eduardo López, a quien más de una vez le sugerí que cambiara de fila. Pero no me hizo caso, creo que para mi bien.
El desadaptado oficial de migración me refirió a una oficina reservada para estos casos donde mi pasaporte fue colocado debajo de un paquete que esperaba turno. A todo esto se une la inminencia de la salida de nuestro vuelo con destino a Denver, en el distante estado de Colorado.
Vi entrar a Eduardo López y al preguntarle si llegó a allí por solidaridad o porque lo llevaron, me respondió esto último. Insisto en pedir explicación de porqué me llevan a un lugar que no pedí ir y otro de esos seres negadores de su origen respondió " Tiene que esperar su turno, todas estas personas llegaron primero". Este habló clarito en cubano.
Un asomo de disminución del infortunio se produjo cuando quien esto escribe habló con un señor mulato, quien en principio nos hizo temer que fuera también uno de esos seres que padecen el síndrome de la no identidad. Pero éste fue diferente, aceleró nuestra salida de allí, explicó que la sospecha de quien nos detuvo se basó en la calidad de nuestra visa. Se llama Ramón Rosario y nació en La Vega.
No contaré todo lo que se derivó de esta detención, pero significó angustias y gastos adicionales no previstos y molestias muy personales. Además de la incertidumbre sufrida por la tropa de periodistas nacionales que pudieron tomar su vuelo Miami-Denver y esa misma noche emprendieron la marcha hacia Aspen por carretera debido a la suspensión de los vuelos por una granizada.
Se me ocurrió preguntarme qué pasará con niños, ancianos o personas de escaso valimiento que viajen solas y se encuentren en migración con un sujeto así, que los retarde, los extravíe, que los humille. El consulado de los Estados Unidos en Santo Domingo tendrá que averiguar si las estampillas que coloca para otorgar visado tienen algún defecto de impresión.
Ningún ciudadano que llene los trámites normales y legales impuestos por ese país merece semejante tratamiento al momento de visitar el territorio norteamericano.
A pesar de las dificultades, recogidas por algunos medios de prensa, llegamos a ese lugar lejano y particular llamado Aspen, donde no hay ruidos ni basura, ni motoristas alocados. El Presidente Mejía se reunió al día siguiente (sábado) con cerca de doscientos fabricantes de ropas, algunos de los cuales tienen fábricas en zonas francas dominicanas. El jefe de Estado se desplazo a un lugar usado por los millonarios para vacacionar y lanzarse desde las montañas cubiertas de nieve.
Mejía describió con absoluta precisión las ventajas que ofrece la República Dominicana a los empresarios que quieran traer aquí sus capitales. Algunos congresistas norteamericanos están pujando por legislaciones que favorecen intercambios con países de otras áreas en desmedro de la pujante industria textil dominicana. La República Dominicana ocupa el segundo lugar en la exportación de pantalones hacia Estados Unidos, ya que el 90 por ciento de la producción de las zonas francas va a ese mercado.
En realidad lo que buscaba el Presidente en Aspen no era escalar las montañas heladas, sino convencer a aquellos señores de que nuestro país es un buen destino para el funcionamiento de algunas operaciones de sus empresas. Y salió contento de allí porque su auditorio le creyó. El país ganó suficiente con la reunión, incluidos quienes estando "visados" fuimos "abusados", que al final del trabajo quedamos reconfortados. Todo por los resultados de la reunión.
|

|
Otros
articulistas
Guillermo Moreno
Sociedad civil
y partidos políticos
Max Puig
Medicinas
tradicionales
|