Max Puix
Medicinas tradicionales
Una gran batalla se libra a escala mundial en torno al precio y el acceso a medicamentos considerados vitales. Se discute, entre otros temas espinosos, en qué medida el Acuerdo sobre Comercio y Aspectos Relacionados a los Derechos de Propiedad Intelectual (TRIPS, por sus siglas en inglés), afecta el derecho a la salud de millones de enfermos a todo lo largo y ancho del planeta.
Las medicinas tradicionales, parte intrínseca del acervo cultural de la mayoría de los pueblos, han sido objeto hasta hace poco tiempo de percepciones muy ambiguas que van desde el rechazo más completo hasta el más ciego entusiasmo. En la actualidad, éstas son objeto de una creciente valorización en los países desarrollados. Las medicinas tradicionales china y ayurvédica, de la India, son cada vez más cotizadas y constituyen un objetivo de primer orden en las estrategias de las grandes empresas farmacéuticas que procuran la conquista de nuevos mercados.
La medicina tradicional china atiende, en la actualidad, a un paciente de cada diez en el mundo; su rica farmacopea utiliza más de mil plantas recetadas a partir de diagnósticos muy precisos que se basan en nociones energéticas, de equilibrio y globalidad. Esta ciencia combina técnicas diversas, como la acupuntura, los masajes y la dietética. En China, las terapias tradicional y moderna funcionan de manera complementaria.
En la India, la medicina ayurvédica, término que significa literalmente ciencia de la vida, existe desde hace más de 4,000 años. En ella se ha utilizado desde hace siglos el azafrán para curar heridas y cortaduras. Dos investigadores de la Universidad de Mississipi (Jackson), registraron en Estados Unidos este conocimiento como un descubrimiento propio, lo que obligó al Consejo de la India para las Investigaciones Científicas y Técnicas a actuar en justicia ante los tribunales norteamericanos a fin de demostrar la anterioridad del saber tradicional.
En muchos países en desarrollo las transnacionales de la salud no vacilan en conquistar indígenas y curanderos para captar sus secretos seculares. Por falta de recursos, activistas de la salud filipinos, guatemaltecos o de la Amazonía se encuentran desvalidos frente a compañías que no escatiman esfuerzos para registrar a su nombre millares de patentes. Se apropian así de conocimientos ancestrales sin dejar ningún provecho a los pueblos que los heredaron de sus antepasados.
En una conferencia celebrada recientemente en Singapur por la Asociación Farmacéutica Chino-Americana, en la que participaron Japón y Taiwán, que son los mayores productores de jarabes y pastillas elaborados a partir de plantas naturales, se insistió en que los países productores deben realizar un mayor esfuerzo para optimizar los controles sanitarios y evitar los riesgos que conllevan las combinaciones indebidas.
La medicina popular del Caribe tiene una farmacopea muy rica y en la República Dominicana su utilización es muy extendida. ¿Quién no ha tomado un té de limoncillo para combatir el resfriado o acudido al agua de coco como diurético? En las botánicas de los mercados populares el negocio de venta de raíces, hierbas, semillas, flores y preparaciones se ha extendido.
Un reportaje publicado hace poco en El Siglo da cuenta que en el mercado de San Cristóbal la yerba buena, la mejorana, la albahaca, la ortiga y la menta tienen la preferencia del público; sin olvidar el magüey, la juana la blanca, el cadillo tres pies y la ruda, así como las botellas. Las recetas provienen de curanderos o de médicos naturalistas. En las botánicas el expendio de la farmacopea se entremezcla con la venta de velones, perfumes, oraciones, cromolitografía de santos y perfumes. Es muy generalizada la creencia de que las plantas solas no funcionan y tienen que ser recetadas por quien sabe de misterios y de seres.
La ONG ENDA Caribe, establecida en el país desde 1982, ha trabajado de manera tesonera en el programa TRAMIL, que realiza investigación aplicada a la medicina popular del Caribe. El programa, coordinado por la Universidad de Antillas-Guayana, se propone racionalizar las prácticas de salud basadas en el uso de las plantas medicinales. Esta investigación etnofarmacológica se realiza en todo el Caribe utilizando una metodología uniforme.
El programa se ha interesado principalmente en los usos de las plantas en la curación de enfermedades, sin tomar en cuenta el conocimiento de los terapeutas tradicionales o curanderos, cuyas prácticas deben ser estudiadas desde otra perspectiva. Su objetivo fundamental es la validación y revalorización de los usos terapéuticos populares mediante estudios científicos realizados a través de redes europeas y latinoamericanas que colaboran con esta iniciativa. Etnólogos, etnobotánicos, fitoquímicos, farmacólogos, médicos y activistas sociales son copartícipes de esta investigación.
Los beneficios de este programa son múltiples. Permite aprovechar la farmacopea popular para el desarrollo científico técnico de los países de la región caribeña. Es un instrumento de formación para los médicos, farmacéuticos y el personal de salud en general, particularmente para aquellos que trabajan en los programas de salud de base. Pero también puede contribuir a que la gente se haga cargo, en la medida de lo posible, de sus problemas de salud. Esto es indispensable en los inicios de un tercer milenio en que el acceso a los servicios de salud sigue siendo difícil y costoso para la gran mayoría de la población de los países en desarrollo.
recuperación de los archivos de la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores se inscribe dentro de una política de cooperación de vasto alcance. Esa política comprende intercambios científicos y culturales, programas académicos universitarios, particularmente en los campos de la medicina, el derecho y el comercio internacional. También reciben apoyo la cooperación institucional y descentralizada, así como la enseñanza y difusión del francés y la restauración del patrimonio monumental.
|

|
Otros
articulistas
Guillermo Moreno
Sociedad civil
y partidos políticos
Rafael Peralta
Romero
Visadon, abusados... reconfortados
|