9 de julio de 2001 • Edición número 1,210
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Los crímenes de Lilís

Por Manasés Sepúlveda Hernández

Entre los escritos del notable historiador ya fallecido Vetilio Alfau Durán y publicados en una obra de compilación realizada por Arístides Incháustegui y Blanca Delgado Malagón, titulada "Vetilio Alfau Durán en Anales", aparece una lista anónima denominada "Los Crímenes de Ulises Heureaux o lo que Cuesta este Pacificador a Santo Domingo" donde se enumera toda una serie de tropelías realizadas por el tirano o por mandato dado a sus esbirros.

La lista es interesantísima para entender esa época en el proceso histórico dominicano. La misma es anónima, sin embargo los hechos denunciados están comprobados históricamente.

En su primera parte revela los nombres y apodos de más de noventa personas asesinadas. Entre ellas se encontraba Pablo Ramírez (alias Mamá), Pablo Ramírez hijo, el secretario de Pablo Ramírez, José Estay, Tomás Mercedes Botello, Lico Guerra, Luis Pecunia, Juan Candelario, Valentín Pérez, Quintino Melo, Julio Frías, Pedro A. Domínguez, Zoilo Suárez, Tomás Erickson, Eugenio Generoso Marchena, Francisco del Rosario (Montecristi), El Brujo, Pancho Taveras, Quintín Díaz, Carlos Céspedes, Olivorio Reyes, Napoleón Bergés, Manuel Batista (alias Derrote), Pedro Rey y Cirilo Pimentel, entre otros.

La lista de asesinados concluye con la siguiente nota: "Por no tener a mano la lista es que no nombramos los asesinados en Haina, San Carlos, etc., por J. Pereira; en Santiago, la línea N.O., por G. Pichardo; en Barahona por J.D. Matos; en Macorís por R. Castillo; en Pajarito por D. Lalondris; en Samaná por Anderson; en Azua por J. Campos; en La Vega por Z. García; en Puerto Plata por F. Lithgow; todos por expresa orden y disposición del Pacificador".

En relación a los presos, el tenebroso informe describe los nombres de famosos calabozos en la Torre del Homenaje: los llamados el indio, la culebra, la capilla, el pañuelo, el salón, el profeta, el cuarto de Colón y el algibe. Cuenta el informe que era un hecho conocido que a los presos los engrillaban y muchos tuvieron los grillos puestos sin interrupción durante cuatro y nueve años.

En la lista de presos estaban Leopoldo Espaillat (Polín), Hipólito Billini, Federico Henríquez y Carvajal, Luis Desangles, Emilio C. Joubert, Mariano A. Cestero, Fabio F. Fiallo, Epifanio Alvarez (Mala Punta), Arturo Pellerano Alfau, presbítero Armando Lamarche, Francisco G. Billini, Nicanor Santana, José M. Noel y Bobadilla, José Batista, Germán Capriles y Pedro M. Espaillat Herrera, entre otros.

Pero también el informe ofrece en detalle los nombres de los que fueron expulsados del país, entre los cuales estaban Eugenio Kunhard, José Ramón López, Abelardo Moscoso, Eugenio Deschamps, Horacio Vásquez, Julio Ortega, Carlos Pou Pereira, Medardo Font, Juan Infante, Máximo Gómez, Juan Vicente Flores y Augustin F. Morales.

LA MEGALOMANÍA DEL DICTADOR
Otros detalles son reveladores de la megalomanía del dictador. Por ejemplo, a Máximo Gómez después de cogerle prestado un armamento de 200 carabinas lo expulsó del país; a Francisco Xavier Cabral, un joven de 20 años, porque no le saludó lo engrilló encerrándole inmediatamente en el cuarto del "indio" en la Fortaleza Ozama. A Pablo Ramírez (Mamá) después de asesinarlo, Heureaux fue personalmente y le quitó a la viuda todo el dinero y prendas dizque porque era acreedor de la víctima.

"A Ramón Castillo lo mandó a matar, y aunque no lo logró esa vez, quedó muerto un sobrino de edad de cuatro años de aquél: después cuando asesinó a Castillo junto con José Estay rompió las puertas de las casas de ambos, y el Pacificador cargó con todo el dinero, prendas y demás cosas que halló incluso la ropa", expresa el informe.

Como "plenitud de la vileza" de Lilís se relata este hecho: "Al infeliz Generoso de Marchena, cuando lo prendió en el muelle, el mismo Pacificador se apoderó de los baúles y equipajes de la víctima, y cada vez que se ausentaba el Pacificador embarcaba a Marchena sometiéndolo a toda clase de vejámenes. Cuando quiso deshacerse de Marchena hizo poner dinamita en la morada de P. Báez, en Azua, e imputando a Marchena que maquinaba asesinarle (estando Marchena preso e incomunicado en la capital hacía un año), lo llevó a la Clavellina en Azua, y amarrándolo junto con C. Báez, los asesinó en la madrugada del 22 de diciembre 1893, plantando una cruz con inscripciones indecentes en la fosa".

Además dice que a Félix María del Monte lo quitó de la comisión de localización de los códigos franceses para dar la vacante a M.M. Gautier; a Eugenio de Hostos lo hizo salir del país porque no convenía a Meriño su permanencia; a los hermanos Báez Figueroa los mandó a asesinar en Samaná para despojarlos de la propiedad de las Salinas en Baní.

Continúa diciendo que Manuel Henríquez y Carvajal escapó de la prisión y la muerte huyendo a bordo del "Elisa" para Curazao. Asimismo, dispuso asesinar a Horacio Vásquez, pero éste logró escapar a Puerto Plata a tiempo; a la respetable esposa de Casimiro N. de Moya la calumnió Lilís haciendo publicaciones en los periódicos.

Todos estos hechos confirman el nivel de atrocidad a que llegó el régimen tiránico de Ulises Hereaux, que lo colocan como uno de los más sanguinarios de América.


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