Los cien años del
maestro Luis Rivera
Por Martha Miniño
El pasado día 22 de junio se celebró el primer siglo del nacimiento de uno de los grandes músicos dominicanos, compositor de fino sentir, Don Luis Rivera, por lo que se celebró un concierto en su honor, con la participación de la soprano lírica Ivonne Haza y el pianista Ramón Díaz, en la Sala de la Cultura del Teatro Nacional, en donde se interpretaron varias piezas del maestro.
Don Luis Rivera fue un compositor enamorado de los sentires de nuestra tierra y ello se aprecia en sus obras, piezas que abarcan diversos géneros, desde música para solistas vocales, corales, para cámara, sinfónicos y orquestales, así como composiciones del folclore dominicano.
Sus primeros pasos musicales los dio de manos de sus padres en la ciudad de Santiago, y su primer maestro fue su padre, José Luis Rivera. Perfeccionó sus estudios en Cuba, en donde abandonó su violín para dedicarse a la orquestación y arreglos musicales, por lo que fue distinguido por Ernesto Lecuona, para quien trabajó como director musical y arreglista, en piezas como Lola Cruz y El Sombrero de Yarey.
Como compositor y músico debutó en un grupo coral llamado Las Tres Muñecas.
En los años 40, en viaje a España con lecuona, debe de realizar escala técnica en nuestro país y tras ello, es impedido de salir, dadas las condiciones del régimen imperante.
En 1948 casó con Casandra Damirón, la Soberana, su apoyo y su gran amor, con quien estuvo casado por más de treinta años.
Fue director artístico de La Voz del Yuna, hoy Radio y Televisión Dominicana y director y creador de la Banda de música de la Policía Nacional San Judas Tadeo.
En 1957, dos años después de su fundación, fue el primer dominicano en dirigir el Coro Nacional, pasando a Bellas Artes y nombrándole bajo su actual designación en 1958, a éste le introdujo instrumentos y temas folclóricos.
Por muchos años fue profesor de Armonía y Solfeo en el Conservatorio Nacional de Música.
En 1971 estrenó en la Casa Blanca de San Juan, Puerto Rico, la obra Rapsodia Borinqueña, para dos pianos, dedicada al dueto Mena-Grisolía, la cual fue compuesta a petición de la ciudad de Mayagüez; sus intérpretes fueron Vicente Grisolía y Ramón Díaz.
Una importante obra de Don Luis, escrita para el programa televisivo Música de los grandes Maestros:, conducido por Jacinto Gimbernard y Vicente Grisolía, fueron cuatro piezas de violín y piano y en las que rindió homenaje a cuatro regiones del país, simbolizadas por cuatro grandes personalidades: Sierra del Bahoruco (Región Sur, Casandra Damirón); Fiesta de Palos (Región Este, Freddy Beras Goyco); Merengueando (Región Cibao y línea Noroeste, el folclorista Papito Rivera) y Siña Anacleta (Distrito Nacional, en memoria del maestro José de Jesús Ravelo). Estas piezas, consideradas como magistrales, fueron completadas con una Danza en Merengue y se tienen como una de las composiciones de mayor colorido y belleza de la discografía dominicana.
Para orquesta sinfónica compuso el Poema Indio, basado en e texto de José Patxot Vallejo, con barítono y narrador; también un Intermezzo y la Rapsodia Dominicana Número 1, con piano solista, basada en el merengue de Luis Alberti, Compadre Pedro Juan y en la canción indigenista Maybá de Diógenes Silva y posteriormente arreglada para dos pianos.
Entre las piezas corales, y que son parte del repertorio tradicional del Coro Nacional, cuentan: Canción de Cuna, Estampa Campesina, Baitolina, Mi clave, Tardecitas de mi pueblo, Palo Quemao.
Para voz solista y acompañamiento escribió hermosas canciones, entre las que destacan: Diciéndome Adios, Canto a Cuba, Déjame quererte, Remanso, La Bruma y Tú; Rosas para ti, Dulce Serenidad, al Volver, Hasta ti, Vida; Eres todo en mi Vida, Tropical, El Amor de las Sureñas, Muchachita de buenos ojos, Has vuelto a mí, Lucía y Manuel (con letras de Casandra Damirón) y la Suite en Miniatura, con letras de Ligio Vizardi, Manuel Bernal y Luis Rivera, entre otras, que llegan a sumar más de 100.
Las piezas para piano y que pueden ser interpretadas a dueto, incluyen Danza Negra, Vals Romántico, A mi hijita en sus tres años.
A eso le sumamos otras obras y composiciones basados en temas folclóricos, como mangulinas, salves, tonadas, merengues, entre otras.
De acuerdo a la profesora Catana Pérez de Cuello el legado de Luis Rivera se destaca por ser interesante y encantador, en el que se destaca su rico contenido melódico y la versatilidad armónica.
Su música se caracteriza por ese franco dominio armónico, lo variable y hermoso de sus melodías, al incorporar los temas de carácter folclórico con arreglos de excelente buen gusto y en el que se degusta cierto dejo romántico.
Este fecundo hijo de Montecristi falleció el 16 de septiembre de año 1986, su poesía vertida en la música de sus piezas perdura como tesoro de los dominicanos.
|
 |
Otros
artículos
Reformas
constitucionales
la fiebre en
la sábana
Del suelo
al cielo
Francisco
Casanova con
la Orquesta
Sinfónica
Nacional
Los crímenes
de Lilís
LIBROS
La antología
mayor de
la literatura
Dominicana
|