9 de julio de 2001 • Edición número 1,210
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Alvarito Arvelo
La política de la mano con la vulgaridad radial

Y ciertamente es así. Cuando alguien a través del hilo telefónico lo contradice en sus planteamientos u opiniones, Alvarito lanza rayos y centellas, con una sarta de procacidades, groserías, gargajos, eruptos y hasta ronquidos, como queriendo aparentar que duerme cuando alguno de sus compañeros de labores –Willy Rodríguez o Julio Martínez Pozo– tratan un tema que a él no le interesa

Por José Francisco Arias

Un sólido componente político da sustentación al fenómeno radial que es Alvarito Arvelo, a pesar de lo cuestionable que resulta su comportamiento en ese medio y las reacciones de rechazo que le manifiestan diversos sectores de la sociedad dominicana.

Arvelo, dotado de una extraordinaria formación que le confiere categoría de intelectual, es objeto de ácidas críticas por los insultos y ofensas que a diario profiere contra oyentes del programa El Gobierno de la Mañana, que se difunde por la emisora Z-101, donde labora.

Esos insultos y ofensas, al decir de sus críticos, no se limitan a los escuchas que interactúan en el espacio con sus conductores, sino que alcanzan a la audiencia toda, incluidos niños que son conducidos en carros por sus padres a escuelas y colegios privados donde estudian.

Y ciertamente es así. Cuando alguien a través del hilo telefónico lo contradice en sus planteamientos u opiniones, Alvarito lanza rayos y centellas, con una sarta de procacidades, groserías, gargajos, eruptos y hasta ronquidos, como queriendo aparentar que duerme cuando alguno de sus compañeros de labores --Willy Rodríguez o Julio Martínez Pozo-- tratan un tema que a él no le interesa.

Es un estilo que a muchos asombra e indigna y que desde hace buen tiempo provoca reacciones de protesta y rechazo de sectores y gente que hacen vida en los medios de comunicación, a través de los cuales se demanda a los organismos oficiales competentes imponer su autoridad, enmendar la plana al destemplado comunicador y, si éste no modera su incontrolado discurso, se reclama que sea sacado de la radio.

Pero a pesar de ello la voz de Alvarito se amplifica a todo dar en los receptores cada mañana y la audiencia de El Gobierno de la Mañana es cada vez más creciente.

La gran interrogante es ¿cómo puede mantenerse un discurso tan profanador de la audiencia, tan insultante, vulgar y ofensivo, sin que las autoridades tomen medidas serias orientadas a controlar la situación?

DEFIENDE A HIPÓLITO
La explicación de esto radica en la abierta y vehemente defensa que hace Alvarito al gobierno de Hipólito Mejía, en posición de desventaja ante sus opositores por lo vulnerable que puede resultar ante las críticas a través de un programa que es un verdadero poder en la radio nacional, en el que también laboran comunicadores que en la práctica fungen como agresivos críticos de las ejecutorias de la actual administración.

Para el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano, encabezado por el agrónomo Hipólito Mejía, el trabajo de inteligencia política y de comunicación que le hace el señor Arvelo a través de El Gobierno de la Mañana ha de resultar inconmensurable.

En el PRD y en las instancias del Estado están conscientes de que el periodista Julio Martínez Pozo fue miembro del Partido de la Liberación Dominicana y un abanderado de la pasada gestión de gobierno desarrollada por esa organización y encabezada por el doctor Leonel Fernández.

Martínez Pozo es, en ese sentido, un defensor de la administración que encabezara Fernández y un cuestionador persistente de las medidas y ejecutorias que dispone la presente administración. Alvarito lo enfrenta de manera verbalmente aguerrida y sirve de contrapeso al trabajo político que Martínez Pozo realiza a favor del PLD y de Fernández.

Antes, Martínez Pozo "atacaba" la administración perredeísta en pareja con Euri Cabral, quien también laboró hasta hace algún tiempo para El Gobierno de la Mañana, y a ambos los enfrentaba Alvarito con la misma vehemencia, lo que ha supuesto y supone para las actuales autoridades un importante soporte de imagen al que entienden no deben renunciar, independientemente de las muchas presiones que se puedan recibir desde diferentes ámbitos de la sociedad.

Todo lo contrario. En medio de todos los cuestionamientos al irrespeto que profiere Arvelo contra los oyentes en sus apariciones matinales en el referido espacio, el presidente Mejía lo condecoró hace algunos meses junto a un grupo de periodistas, entre los que se encontraban Huchi Lora, Héctor Tineo, Juan Taveras Hernández y Pía Rodríguez.

Este comportamiento de Alvarito pudiera verse como algo hecho con el deliberado y exclusivo propósito de proteger y defender la imagen de la administración perredeísta y su Presidente, y hasta se le pudiera ver como un abanderado leal del PRD, mas no es así.

Con el criticable discurso que exhibe por radio Arvelo ha alcanzado su más amplia notoriedad como figura de la comunicación. Nunca antes Alvarito había comportado tanto poder de influencia en la audiencia y en el país político como el que ostenta actualmente. Esto se debe a que los términos y expresiones ofensivos de los que regularmente hace uso representan un recurso que tiende a provocar el morbo colectivo, y con ello atrae la audiencia. Está consciente de que "eso vende" y en ese sentido le saca el máximo provecho posible con el consentimiento y aprobación tácita de las autoridades.

LA COMISIÓN
En el presente gobierno todos los cañones están enfilados hacia la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (CNEPR) y su actual presidente, locutor Napoleón Beras, en procura que de alguna manera enfrente el comportamiento del popular periodista.

Se reclama de ese organismo que proceda a "meter en cintura" a Arvelo por sus constantes depravaciones verbales a través de la radio, pero sus autoridades nada hacen al respecto. Para tratar de disipar las presiones que reciben por el fenómeno Alvarito las autoridades de la CNEPR se inventaron una "campaña de adecentamiento de la radio", en la que intervienen reconocidas figuras del espectáculo y de los medios de comunicación.

También se ha dado el caso de que el organismo ha prohibido algunos temas musicales, entre los que se encuentra el titulado "De medio lao", interpretado por el grupo Al-Jadaqui, que llevaba más de dos años sonando en las emisoras de radio y ocupado en algunas de éstas el primer lugar en sus listas de éxitos.

Más que reconocimiento, esas prohibiciones y la campaña de adecentamiento, han merecido la repulsa e indignación de sectores que han visto en ellas, más que un gesto serio orientado a su anunciado objetivo, una actitud hipócrita de "tomar el rábano por las hojas".

De todas maneras, aunque en términos formales-oficiales, y según lo establecido en el Reglamento 824 que rige la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía es a esta dependencia que corresponde tomar medidas respecto a Alvarito Arvelo, lo cierto es que en medio del deterioro institucional que impera en nuestro país el asunto tendría que tratarse en instancias superiores del poder político y del Estado para tomar cualquier decisión.

La CNEPR, con el paso de los años (que no es de ahora), con una reglamentación anacrónica, desfasada, se encuentra atrapada en una madeja de intereses políticos y económicos que prácticamente la maniatan y le impiden jugar su rol como organismo estatal regulador.

El deterioro institucional y los intereses políticos y económicos que predominan en el país han colocado a la CNEPR en una cuestionable posición. Esto no es asunto de un funcionario. Son los vicios de una sociedad en deterioro que amerita se reflexione, revise y reoriente su rumbo cuanto antes.



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